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viernes, 24 de septiembre de 2021

Reseña: Piercing

 



RESEÑA:
PIERCING



Título:  Piercing
Autor:  Ryū Murakami
Editorial:  Bloomsbury
Canción Identificada:  Icebreaker (Skinny Puppy)



Sinopsis:

A pulsating psycho-thriller from Ryu Murakami, author of In the Miso Soup

A renaissance man for the postmodern age, Ryu Murakami—a musician, filmmaker (Tokyo Decadence), TV personality, and award-winning author—has gained a cult following in the West. His first novel, Almost Transparent Blue, won Japan’s most coveted literary prize and sold over a million copies, and his most recent psychosexual thriller, In the Miso Soup, gave readers a further taste of his incredibly agile imagination. In Piercing, Murakami, in his own unique style, explores themes of child abuse and what happens to the voiceless among us, weaving a disturbing, spare tale of two people who find each other and then are forced into hurting each other deeply because of the haunting specter of their own abuse as children.



Opinión:

Había oído hablar antes de la curiosa relación entre el suicida y el asesino... (Y sí, sé que no es plato de buen gusto empezar así la reseña, pero, dada la circunstancia, que es que estamos tratando un libro de Ryū Murakami, creo que esto solo es un caldeamiento de lo que nos encontraremos en su novela).

En cualquier caso, a lo que voy: había leído libros donde los autores se planteaban: ¿qué ocurre si un asesino se encuentra con que su nueva víctima es alguien que, en realidad, quiere morir? 


No sabría ponerme en su lugar, ni por el uno ni por el otro, pero, ¡cielos!, puedo ver claramente, no es muy difícil hacerlo, que la cosa puede salir tremendamente mal. 

Punto número uno, porque el asesino se encuentra con que todo pierde su gracia de manera rápida y horrorosa: ¿qué sentido tiene matar y hacer daño si esa persona no lo trata de evitar, si no reacciona de la manera esperada? 

Y punto número dos, está el caso del suicida: ¿de qué manera puedes ver el bien y el mal si, al encontrarte frente a un homicida, piensas que en cierto sentido, resulta un alivio que acabe contigo? 

Al final, se convierte en una peligrosa relación de toxicidad: uno, porque no sabe cuidarse, y el otro, porque no sabe cuidar. Vamos, uno, porque sueña con acabar una vida, y el otro, porque está harto de vivir la suya. 


Pero puede que haya aún más conexión entre estos dos sujetos... si nos ponemos a ver no tanto el cómo o el qué sino el por qué y el quién, veremos que cada cual tiene su propia historia que contar... Una historia de abusos, en la mayoría de los casos, que lleva a dos personas que han pasado por cosas similares a reaccionar de manera diferente ante ese mismo estímulo. Se llaman diferencias sociales, y es lo que hace que una víctima se convierta, o bien en sucesivas nuevas víctimas de diferentes casos, o el propio agresor que decide hacer pagar al mundo o, al menos, hacerse oír mediante los gritos de los demás.

“Who knew there were still people like that in this world, though? Everybody wants to talk about themselves, and everybody wants to hear everybody else's story, so we take turns playing reporter and celebrity. 'It must have made you very sad when your own father raped you - can you describe some of your feelings at the time? Yes, I wept and wept, wonder why something like this had to happen to me'. It's like that. Everyone's running around comparing wounds, like bodybuilders showing off their muscles. And what's really unbelievable is that they really believe they can heal the wounds like that, just by putting them on display.”



Estoy metida en la criminalidad debido a la literatura, y puedo ver que, en algunos libros, hay grandes dosis de ficción en todo esto: a veces hay florituras, enganches, joyas y adornos para explicar cómo piensa un asesino, pero, dentro de todo lo que he leído, creo que la mente de este presunto agresor de la novela que aquí reseño está trabajada al dedillo... 

¿Y por qué? Porque pone pensamiento a sus acciones, pero, al final, resulta que todo gira en círculos, no es capaz de salir de la idea ya formada de que, para sobrevivir, para conseguir ser libre, tiene que hacer daño a alguien. 

Es decir, piensa y razona, pero no sale de ese círculo de peligro que siempre lo invade. 
Y luego, nos encontramos con que, también, tiene muchas dudas al respecto. Es usual en un asesino, al menos uno serial, disfrutar tanto o más de las planificaciones de los asesinatos que en sí de realizar los mismos. Les gusta fantasear sobre el momento en el que se cobrarán una nueva víctima. 

Kawashima, el protagonista de esta novela, en ese sentido es igual, aunque él también tiene miedo, también llega a varias crisis donde duda de que sea buena idea, de que pueda salir bien todo de esa decisión que ha tomado y que parece que ya no hay vuelta atrás. 

“The instant you put something like that into words, it was gone. Words and combinations of words - the more you relied on them, the less power you actually had.”


Pero esto es adelantarme a los hechos, o, al menos, a mi propia voz. El resultado de todo este razonamiento viene a decir que, una vez más, he disfrutado muchísimo de una novela de Ryū Murakami, de cabo a rabo y de pies a cabeza, es agresiva, sí, y es violenta, y es desapetecible e incluso algo truculenta, pero para quien le guste lo sórdido y lo necesariamente detallista con el dolor o la muerte, creo que esta es una gran oportunidad de conocer qué pasa por la cultura japonesa, que en el fondo no es tan tan diferente a la nuestra, como para que algunos autores se interesen por el mundo más sucio, menos explorado, de la ciudad más importante de su país... En este caso, Tokio, distrito de luces, tiendas, y, por supuesto, también mucha prostitución... 

Pero vayamos con la reseña, ¿os parece? Puede resultar claro quién es la víctima y quién el agresor en la sinopsis, pero todo se difumina, así que, ¡a por ello!



¿De qué trata?

He empezado la casa por el tejado, en términos de la reseña. He dicho que va sobre un asesino y una víctima, pero eso sería, en realidad, la consecuencia de algo mucho más anterior. Lo cierto es que Murakami se esfuerza, y consigue, que veamos el contexto de los dos personajes centrales: qué los hace ser lo que son. 


No es uno mejor que el otro, no es uno más amable que el otro, en realidad, son dos humanos fracturados que ni siquiera saben encontrarse a sí mismos. Lo importante del relato es saber qué pasó, mucho, mucho antes, como para que cada cual acabe de maneras tan duras y sufridas en la vida. Y hablamos de una historia de abuso, por lo que, para los que sean sensibles, no es buena idea coger este libro. El abuso se detalla, se verbaliza, incluso se ponen en la cabeza del lector imágenes muy, muy explícitas, sensaciones y hasta momentos detallados de autolesiones. No es plato de buen gusto, tan solo podrán leer esto las personas que, o bien sientan que estos temas nunca han conseguido revolverlas mucho, o las que ya tengan por superado la mención de estos dolores. 

“In heated rooms, he often felt the outlines of his body, the border between him and the external world, grow disturbingly fuzzy.”


Ya aviso de que es una lectura compleja, una lectura que a veces sienta mal (que es la idea que tiene al escribirse, además), trata de violentarse contra el lector, de alejarle de la obra, de desafiarlo: "vamos, atrévete, atrévete a seguir leyendo, ¿quieres ver lo que es el mal? Aquí no encontrarás nada más que sufrimiento". 
Pero como Murakami también sabe que esto puede agotar, se las apaña para incluso incorporar el humor más negro posible. Vamos, no hay nada más que mirar a los personajes: un padre primerizo que se va a un hotel porque decide que ha llegado al hora de matar a una prostituta; y una prostituta que no cesa de tener relaciones sexuales tan solo para probarse a sí misma que ha superado algo que, en el fondo, aún no ha dejado atrás. 

Solo existen dos personajes en esta obra: Kawashima, y Chiaki. Pese a que al principio quedan claros sus roles, pronto se verá que no siempre las apariencias muestran cómo es la gente, Chiaki es desdeñosa y tiene cierto deseo de dominar, o al menos poseer, el amor de los hombres; y Kawashima, que al inicio parece perfectamente capaz, se encuentra en varias escenas completamente paliducho y queriendo morirse al recordar su sufrido pasado que no deja de atormentarlo.


Pero vayamos al grano, que siempre es mejor lo concreto: Piercing es una novela muy ligera, que apenas si llega a las 185 páginas, que se lee de una tirada y, además, engancha muchísimo. 
Pensé que la historia sería más "móvil", en el sentido de que en ella se incorporaran varias subtramas, pero lo mejor de todo es que solo hay una trama que importa, y todas las escenas que tiene, toda la acción que lleva, las maldades, los ingenios, y las pérdidas de cabeza, giran en torno a finalizar una pesadilla que comienza desde la primera página y no abandona hasta la ultimísima palabra. 

El rompecabezas, el problema central, es uno único en el que Murakami enfatiza toda la rabia de los personajes, y esto ayuda a que comprendamos que no hacen falta tramas complejísimas, es suficiente con situar a dos "unlikable characters", los dos no en sus mejores facultades ni en sus mejores momentos, dentro de una historia de asesinato, y ver cómo acaban.

Casi toda la trama sucede en una noche. Anterior a esta, nos encontramos con Kawashima, un padre primerizo de una dulce niña de cuatro meses que, cada noche desde hace diez días, se levanta de la cama, un tanto sudoroso, y se queda observando a la pequeña. Sus manos están a ambos lados de su cuerpo, en tensión, y una de ellas sujeta un afilado picahielo con el que no deja de pensar que acabará por clavárselo en el vientre a la pequeña. 
Como trata de probarse a sí mismo que eso no es verdad, que eso jamás sucederá, todos los días se pone el reto justo en frente. Y cada día se da más cuenta de que alguna vez acabará por matar a su niña. 

“Every time he studied this instrument, with its slender, gleaming steel rod that tapered down to such needle-like sharpness, he wondered why it was necessary to have things like this in the world. If it were truly only for chopping ice, you'd think a completely different design might do. The people who produce and sell things like this don't understand, he thought. They don't realize that some of us break out in a cold sweat at just a glimpse of that shiny, pointed tip.”


Evidentemente, como no desea esto, llega a una conclusión que, para él en su momento de estrés, le parece completamente lógica: el deseo y el impulso de matar a la niña se irán si, con ese mismo instrumento, mata a alguien y sacia su necesidad de hacer daño. 
Tras establecer varias pautas y fantasear sobre ello, decide marcharse a un hotel en la ciudad, con la excusa de necesitar un tiempo de descanso, para contratar a una prostituta y matarla con el picahielo. Tras varios momentos de planificación, donde todo está bajo su control, pide que suba a su cuarto del hotel la víctima ideal... Para encontrarse con que esta joven mujer, Chiaki, no es alguien demasiado estable... Ella tiene antecedentes de conductas e ideaciones autolíticas, es impredecible, está muy, muy cabreada con el mundo, y complicará mucho más el asesinato que Kawashima deseaba efectuar de manera rápida y diestra...



Una trama rápida, complicada, y especialmente agresiva, salvarse parece un mito y efectuar el asesinato es el propósito

En el fondo, toda historia tiene una dinámica parecida, que es que el protagonista central, usualmente el héroe, tiene un objetivo al que tratará de llegar superando obstáculos y encontrando el mejor camino para lograr su propósito. 
Surgen problemas, conflictos, que se lo harán pasar muy mal, pero todo lector desea que finalmente consiga lo que se propone. 

Pero en esta historia, el objetivo es el de matar a una chica inocente, una chica que, además, lo está pasando muy mal en la vida y necesita ayuda, y da la cosa de que, en cierto sentido, el lector se encuentra animando silenciosamente a Kawashima de que efectúe el asesinato, de que, finalmente, consiga lo que le dará una paz interior. 
Pese a que se cuenta desde las perspectivas de tanto el futuro asesino como de la futura víctima, yo me encontraba deseando que acabara esa pesadilla, ese cuento de dolor en el que los dos estaban metidos, ya fuera con la muerte de uno o con la del otro. Sabía que no iba a acabar bien.


El motivo de la historia es este: matar con un picahielo; y el conflicto central de la historia, el obstáculo, es este otro: la víctima está dando muchos problemas. 

Ahora se entiende mejor dónde planta Murakami el humor negro, ¿verdad? El lector anima a que siga la historia, porque tiene interés, pero entonces, indirectamente, está animando a que el asesino acabe con la víctima. Yo estaba deseando ver correr la sangre, y, por eso, las escenas del final, aunque no exactamente como esperaba, me parecieron simplemente magnas. 


La trama es muy, muy veloz, comienza con al ideación de asesinato y acaba de una manera bombástica, frenética, y muy desmoralizadora, incluso, si me lo permitís, diré que el final de la obra es tronchante, muy divertido, muy duro e incluso, para algunos, un poco de "sinsentido". No revelo nada, pero el final me ha parecido sencillamente buenísimo, no es el que me esperaba PARA NADA, y las reacciones finales, la última palabra, la sensación que deja de que no existe salida, de que no hay final a la tortura, pero que se puede encontrar un consenso con la vida, me parecieron alucinantes.


Como comento, el argumento no es muy complejo, pero coge muchísima fuerza, y con una narrativa que se centra en una única noche, y, en realidad, en lugares muy cerrados y con poca movilidad, donde apenas hay entrada y salida de otros personajes en las escenas, permite que haya más juego con los dos protagonistas, que se vean más partes de ellos, que sean lo único que importa, lo único que genera tanto la solución al problema como las complicaciones que éste tiene. 
Todo está dentro de ellos, son el arreglo y el peligro, y por eso he disfrutado tanto viendo su relación, su estilo de vivir la vida (no demasiado sano en ambos casos, debo decir), y cómo acababan manteniendo unas conversaciones que, cuando las malinterpretaban, llevaban a muchos más contratiempos

“He’s got five rings in his ear, eighteen gauge to ten gauge, but when I told him to get one in his nipple to match mine, and to get a Sailor Moon tattoo - because I like Sailor Moon? - or if not that, a skull, he stopped calling me.”


El problema central de la historia yo creo que se basa en la incomunicación, en que, si fueran más honestos, o lograran comprender mejor al otro, los personajes habrían acabado mucho mejor que como acaban, y la historia habría terminado antes, aunque, claro está, habría perdido con ello toda su "gracia"


Chiaki se hace una idea equivocada de quién es Kawashima, y éste, por su parte, no solo elige tremendamente mal a su víctima, sino que además tampoco la entiende, la juzga mal, y eso acaba llevando a que no sepa cómo controlarla o cómo controlarse a sí mismo ante ella. 
Era divertido, pero también angustioso, ver cómo una única palabra de asentimiento de uno podía hacer que el otro la interpretara de manera errónea, y que reaccionara de manera, por tanto, también errónea.


Me ha gustado mucho que el argumento se basara en un único problema, en una única incógnita, que era: ¿logrará Kawashima matar a Chiaki? 

Mediante el tiempo pasaba, y el problema central se hacía más y más grande, me surgieron nuevas dudas, y el análisis de la mente fracturada, enferma y llena de tormento de los personajes me permitió ver hasta qué punto el ser humano llega en el que prácticamente deja de ser él mismo y se convierte simplemente en la consecuencia, en la continuación, de los actos de maldad de otro individuo. 

¿Hasta qué punto lo que somos, o lo que seremos, viene determinado por el factor del trauma o del miedo?



El puñetazo de Ryū Murakami, los personajes perturbados, y la complicidad y el enfrentamiento entre ellos

He leído en un blog que leer las novelas de Murakami es "encajar un puñetazo en el estómago". No falta razón, en absoluto. Créete todo lo preparado que quieras estar, todo lo fuerte que te parezca que eres, que a veces se hace inaguantable soportar las novelas de Murakami en términos de lo oscuras que se vuelven, y, también, lo burlescas que a veces son sobre cosas que la sociedad nos ha dicho que "no se puede bromear sobre ellas". 


Ryū Murakami es muy atrevido, muy rebelde, sus personajes no son bebotes a los que mece y cuida y da amor, son personas humanas que se encuentran en el mundo adulto, en el mundo de los McDonald's y los prostíbulos, el capitalismo y los homicidios por mero desquicio.... Un mundo en el que da igual si naces especial o si naces bendecido, al final, todos caen en la misma trampa, que es creer que pueden vivir bien en un lugar que tan solo ofrece bofetadas

¿Estoy siendo negativa? Estoy siendo práctica, en términos de leer esta novela. Uno no tiene que esperarse que Chiaki, por ser una joven con tendencias suicidas, encontrará un final feliz y podrá tener un tratamiento justo que la haga mejorar anímicamente... y tampoco deberá la gente esperarse que el malo de la película, Kawashima, vaya a la cárcel y descubra que sus actos eran malos y ahora quiera cambiar... Quizá pase esto pero con tintes oscuros, o quizá pase algo completamente diferente, pero, en cualquier caso, lo que impera en todo esto es una maldad que está tan normalizada, un dolor que está tan sesgado, que al final parece que toda la novela trata de decirte que, en cierto sentido, los malos ya han ganado, mucho antes de que empieces a leerla, porque son malos que no se disfrazan de personas, sino que están desde que nacemos, o desde que aprendemos a hablar, desde que nos enseñan que la sociedad es de una forma y nos instruyen para que nosotros seamos de otra. 
Para los antropólogos o sociólogos, esto tiene un claro nombre: la Sociedad, la pasada, presente y futura, la que rige y demanda, la que alimenta y da hambre, la que exige un comportamiento pero a veces te fuerza a tener otro diferente. La causa, por así decirlo, de un mal palpable. 

“Children would struggle desperately to feel love for their parents. Rather than hate a parent, in fact, they'd choose to hate themselves. Love and violence became so intertwined for them that when they grew up and got into relationships, only hysteria could set their hearts at ease.”


Pero a mí no me gusta hablar en estos términos, porque resulta ambiguo. Decir Sociedad es como decir Tumulto o decir Naturaleza Biológica. Te quedas en lo malo que es esto y no piensas en hasta qué punto afecta, o hasta qué punto tan solo es un elemento que nos facilita no pensar en que somos los dueños de nuestros propios actos.
¿Qué peso tienen estas cosas en nosotros? ¿Hasta qué punto este término poco esclarecido, Sociedad, determina lo que somos? ¿Cuánto nos excusamos al día por ella?

Aquí es donde Ryū Murakami encaja su primer puñetazo, y su mensaje parece querer decirnos: Sí, Sociedad Mala, todos lo sabemos, pero no basta que decir que eso hace al Humano Malo, hay que ir más allá, ver Por qué, ver de Quién hablamos, y el Límite que tiene cada persona en la historia de la humanidad. Cada persona opera según un rango, tienen límites que no deben ser superados. Cuando se da "de sí" a alguien, deja de ser quien siempre ha sido, y pasa a ser un instinto básico, un cúmulo de miedo, como una enorme masa grasienta de terrores que no tiene ya forma humana. 


Ryū Murakami es extravagante, sí, en términos de que disfruta, se ve que disfruta, poniendo a los personajes en la peor de las situaciones, en la sátira más dolorosa y el engaño más taimado. 
La sangre es un complemento, la causa de que se vierta es en lo que pone atención. 


Los pasados de Kawashima y Chiaki, no tan diferentes, están muy bien trazados y perfilados, se entiende hasta qué punto los han acabado por dominar, el miedo que tienen de vivir una vida a expensas de quienes les hicieron daño... 

La temática de Piercing es oscura, decadente, siniestra y, en cierto sentido, tan humana que hace hincapié en los momentos y los lugares más complejos de nuestro mundo, aquellos que son nuestra fabricación y nuestro fracaso, los Frankenstein estructurales del miedo que nacen del interés morboso hacia lo peligroso y lo truculento. El descenso a la locura parece inevitable, la paternidad no siempre trae mensajes de amor y ternura, el asesinato es viable y el remordimiento en algunos aspectos no es el salvador que parece, sino el torturador que te maltrata día tras día, tanto a buenos como a malos, estará ahí para hacer sufrir.



El instrumento de asesinato con el que Kawashima se obsesiona, el picahielo, el punzón, tiene un significado, no está por estar, parte de algo de su pasado, y la mala relación madre-hijo que tuvo lo hace tener ahora una peor aún padre-hija. Todo empieza con al indecisión, con el "qué pasaría si...", y poco a poco nos vamos dando cuenta de que, cuanto más a solas y con miedos se encuentra Kawashima, más surrealista es esta historia, desde su autodeterminación en la sección de la tienda de pañales para bebés hasta la interpretación equivocada que toma en el taxi con Chiaki en cuanto qué sabe ella de él. 

Kawashima puede parecer que vive integrado en algo, pero, en realidad, está él contra el mundo, incluso su esposa le parece ajena cuando piensa en hacer daño al bebé de ambos, cuando siente que lo único que podrá frenarlo de una vez por todas es dirigir esos impulsos asesinos hacia otra persona, específicamente una mujer que le recuerde a la madre que abusó de él. 

Hay intercalaciones en forma de flashbacks al pasado de estos dos personajes, y el estilo de la prosa es muy agresivo y muy catastrofista, un tanto taimado, pero siempre con el esbozo de una sonrisa sardónica en los labios curvos de la novela. 

“She stepped towards the door beneath the sign, then stopped and looked back at him. ‘You’ll be right here, right?’
‘I promise.’
‘And you’ll stay with me tonight, won’t you?’
‘Of course. I won’t leave you.’
I’ve got to snuff her as soon as possible and get this over with, Kawashima thought as he watched her enter the building.”



Cuando Kawashima descubre que no se trata de evitar el asesinato sino de redirigirlo, descubre que siente cierta satisfacción al planificar esas cosas, que es lo que siempre ha deseado hacer, lo que finalmente tiene vía libre para hacer, pero si he catalogado este libro como "sin salida" es precisamente porque incluso para un psicópata tan destrozado como lo es Kawashima la muerte no es del todo la válvula de escape ni la solución, y el tormento sigue, aunque no lo crea, escondido y acechando.


La relación de los dos personajes centrales, que son los únicos importantes en la historia, se basa en pocas palabras, y en muchísimas malinterpretaciones. 

Lo que más abunda entre los escasos diálogos son los monólogos interiores, los pensamientos tan agobiantes, tan ansiosos, que la narrativa, de manera rápida pero muy eficaz, pasa de estar contada en tercera persona a decirse en la primera del presente, de manera que nos metemos aún más en la mente y la tortura psicológica de los protagonistas, en sus ideas, en sus tendencias peligrosas, en sus conductas de riesgo, en lo mucho que desean hacer daño, a toda costa, cada cual con sus propios métodos. 

No es para estómagos blandos, no es para mentes sensibles, ni para gente a la que le gusten las historias felices. Pero nos da a muchos una idea bastante buena de cómo funciona a veces este mundo tras los ejecutivos y los chavales bien vestidos, un mundo en el que tras un pantalón se ocultan cicatrices, o tras unas gafas de erudito se ocultan unos ojos que tan solo quieren ver el mundo arder. Por poner ejemplos del libro, sobre todo. 


Entramos directamente en una psique compleja, no solo de asesinos y desquiciados mentales, sino de algo mucho más complejo, pues también tienen partes humanas, costumbres normalizadas, hábitos, tendencias y comportamientos que explican quiénes son. Los dos protagonistas no son simples locos, igual que la prosa no es una simple forma de agredir y dañar, hay mucho más, están los claroscuros dentro esas tonalidades de negros y carmesíes.


Se podría decir, pues, que Ryū Murakami explora, ahonda y pone mucho pensamiento a los temas más tabúes dentro de nuestra sociedad, desde el asesinato, la prostitución, el estancamiento de la sociedad, la cultura y sus malinterpretaciones, el maltrato y el abuso hasta la parte más sádica de nosotros, pero, en todos estos casos, Murakami no propone soluciones, sino que tan solo representa la realidad tal cual es, nos instala en ella, y es directo con su contundente mensaje de falta de protección. 

“That's when he hit her, when he saw how scared she was. He couldn't bear it that she was frightened and asking for help. Asking for help is wrong. Because there isn't any such thing as help in this world.”


La labor de este escritor, por tanto, es la de ser lo más exacto posible a la hora de mostrar el mal de la sociedad, y deja que seamos nosotros los que juzguemos. 

Con él, no hay críticas, ni pensamientos positivos, ni ánimos de hacer del mundo un lugar mejor, pero sí que están instalados en todas sus obras esos momentos, pequeños pero presentes, donde, en la mayor crisis posible de los personajes, existe una evolución, un desarrollo, y hasta una frustración de vivir como viven. Existe el combate, existe la lucha, existe el odio y también el deseo. 


En este libro concretamente, la sexualidad está muy, muy a flor de piel, desde escenas de masturbación hasta memorias de Chiaki de lo que le pasó con el abuso de su padre con todo el detalle, palabra por palabra, gesto por gesto. 

Hay algún lenguaje malsonante, hay algún improperio, hay, sobre todo, mucha dureza y muy poco filtro a la hora de hablar de temas complejos, precisamente porque no hay tabúes, la realidad es como es y en ella hay distintas perspectivas; Murakami, fiel a su prosa segura y directa, no tarda en demostrarnos que esto no es un libro de ética o lección de moral, sino todo lo contrario, habla cómo, cosas tan básicas como la convivencia, se pueden hacer insoportables si durante toda tu vida no has tenido los recursos para manejarlo... 

Una grandísima obra, desde luego, que saca lo peor de la sociedad, pero expone, con ingenio, que no solo somos lo que el mundo ha hecho de nosotros, no solo somos según nuestro entorno, sino que existe una batalla que debemos lidiar con nosotros mismos, la cual es fundamental.



Conclusión

En conclusión, Piercing es una novela chocante, imponente, abrasiva con su lenguaje, es fuerte y muy desgarradora, tiene altas dosis de tormento y tortura psicológica, pero también deja espacio, aunque, a mi parecer, no tanto como en In the Miso Soup o, sobre todo, en Azul casi transparente, para la burla, el humor, la diversión y el ingenio con respecto a la prosa. 


En concreto, Piercing es un poco más "caótica" que las otras tres novelas que me he leído del escritor, al mismo tiempo que tiene un argumento más sencillo pero que se va volviendo complicado conforme pasa el tiempo. El misterio es escaso pero suficiente, y lo que más mueve la obra es la cantidad de tensión que tiene, el estrés y el agobio que genera en el lector, lo mal que uno lo pasa, pero cómo, al mismo tiempo, no podemos dejar de leer sobre lo que sabemos que ningún otro recurso nos informará, que es la parte más sucia y turbulenta de las calles de la gran ciudad de Tokio...


Piercing es una bofetada en toda la cara, sí, pero para hacernos espabilar, para dar a conocer los puntos intermedios que pasan desapercibidos entre el bien y el mal, y para demostrar, con rotundas palabras y una agresividad salida de la rabia de los dos protagonistas, que la vida sigue, pero, entre tanto, existe un sufrimiento que todos, muchas veces, no queremos ver... pero que, cuando sale a la luz, deseamos que vuelva a quedar enterrado...


Enganchante, adictiva, oscura y siniestra, una novela de Ryū Murakami en su esplendor, que valoro muchísimo y me ha parecido magnífica.



PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 5/5
♫ Acción: 4.75/5
♫ Trama: 4.75/5
♫ Originalidad: 4.75/5
♫ Tensión: 5/5
♫ Desenlace: 5/5
♫ Prosa: 4.75/5


VALORACIÓN PERSONAL 9.75/10



Más reseñas aquí en el blog La Llanura de los Mil Mundos: http://lallanuradelosmilmundos.blogspot.com/




miércoles, 15 de septiembre de 2021

Reseña: El día que se perdió la cordura

 



RESEÑA:
EL DÍA QUE SE PERDIÓ LA CORDURA


Título:  El día que se perdió la cordura (El día que se perdió la cordura #1)
Autor:  Javier Castillo
Editorial:  Penguin Random House
Canción Identificada:  The Frayed Ends of Sanity (Metallica)



Sinopsis:

En el centro de Boston, a las 12 de la mañana de un 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El Dr. Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura, y que viajará atrás 17 años hasta unos eventos fortuitos ocurridos en el misterioso pueblo de Salt Lake.



Opinión:

Javier Castillo y su debut literario llevaban rondándome la cabeza desde haría cosa de casi un año, puede que más. 

El día que se perdió la cordura estaba en mi lista de deseos la tira de tiempo, pero por "x" o por "y" nunca me hice con el libro. 

No fue hasta que una buena conocida me lo prestó que creí que finalmente podría disfrutar de una merecida lectura... 

“Todo en la vida tiene su por qué, pero solo se conoce cuando miras hacia atrás”


Y como lectura, no va mal, engancha y, al menos, deja bastante suspense

Ahora bien, si tenemos que ponernos serios, el poco realismo de los diálogos, la pesadez de algunos personajes y, sobre todo, lo poco interesantes que me parecían los protagonistas, además de la manera tan rápida y algo así como "barata" que tenía de resolverse la historia... No me gustó para nada. 


Tiene sus cosas buenas, aun así. Para empezar, si no las tuviera, estaría mucho más enfadada escribiendo esta reseña. Pero tampoco es un libro de diez, y tampoco es un libro de estos que digas "ostras, se merece sin duda alguna ser un bestseller mundial...". 
El caso, esto que no me puedo explicar, es que, de hecho, El día que se perdió la cordura ha sido un bestseller mundial, ha recibido millones de buenas críticas, muchísimas ventas, e incluso, si no me equivoco, puede que tenga una adaptación televisiva a la gran pantalla... 

En fin, me quedé pensando en si habría entendido mal la novela, en si, simplemente, no había captado el mensaje. Porque estas cosas pasan, de pronto, te lees una novela que dicen que es excelentísima y... no te gusta. Y entonces, ¿qué? Le estuve dando muchas vueltas, y decidí que, si no me había entusiasmado esta lectura, era porque le faltaba el factor de tensión que a mí tanto me gusta. Eso, y también le faltaba la carisma que siempre aprecio que tengan los personajes...


Me lo terminé, eso sí, y es una obra ligera, yo diría que, con paciencia y cierta constancia, en menos de una semana puede quedar leída. 

Pero no me he quedado con demasiado de la novela... Para mí, en ese sentido, la he sentido un poco "gafe" en cuanto a su misterio. Aunque sea una manera burda de decirlo...


Pero como sigo creyendo que a muchos les puede interesar, o que, a los que creen que tiene buena pinta, esta reseña les puede ayudar a ver otras perspectivas un poco más negativas, empezaré la reseña por donde hay que empezarla... ¡Allá vamos!



¿De qué trata?

El día que se perdió la cordura hace muy bien una cosa, y es que, de primeras, dice poco sobre de qué va a consistir su trama. 
En la sinopsis del libro, no deja nada más que suspense e intriga, apenas dice de qué trata. Quizá por eso me hiciera una idea equivocada, y más positiva, del libro, pero, de cualquier manera, me gustó entrar en la novela prácticamente a ciegas.



Pero para los que quieran un poco más de detalle, abriré todo esto diciendo que esta obra habla, en efecto, de cordura. La cordura tanto en sentido estricto (hablando de enfermedades mentales, trastornos psiquiátricos, y también la cordura de los que razonan y no se van por el mal camino), como de términos más populares (hablando, por ejemplo, de la pérdida de sentido que a todos nos puede dejar el perder a un ser querido, o el proclamar un amor que al final resulta no tener un buen desenlace). 
A partir de esta palabra (cordura, alta y clara, muy bien definida), teje la historia de un hombre que puede o no ser el ejemplo de la locura de la que primero he hablado o de la segunda, la del amor. Este hombre, una noche fría de invierno en Boston, aparece desnudo, caminando como si fuera el rey del mundo, con la cabeza decapitada de una joven mujer en sus manos...

Cuando queda detenido por la policía, y, dadas las circunstancias, se toma la decisión de que quede ingresado y bajo observación en un centro psiquiátrico, acaba bajo el análisis del doctor Jenkins, un muy especializado psicólogo que tratará de desentrañar qué es lo que sucede con este hombre (si está cuerdo o, como todo parece señalar, ha perdido la cordura), y, sobre todo, por qué ha hecho lo que ha hecho... 


Y junto a este doctor, expuesto como uno de los grandes (pero que, como se verá, tampoco da muestras de ser un gran conocedor del tema, un error narrativo que se entiende pero que decepciona un poco), se encuentra también una agente de perfiles del FBI llamada Stella Hyden, la cual, con un pasado aún un tanto indescifrable, irá conociendo un poco más a Jacob, y se irá dando cuenta de que puede que tengan ciertas cosas en común... puede que comprenda al supuesto asesino más de lo que parece. 


Poco a poco, y siguiendo tanto la perspectiva de la actualidad como diferentes flashbacks (de días anteriores o, incluso, de diecisiete años atrás), se irá entendiendo un poco más todo este "todo" que explica, de manera, a mí me da, un poco de escaso valor, qué es lo que ha sucedido con el sujeto a analizar, el cual, un día, empieza a hablar... Su nombre es Jacob, y tiene una historia que contar...



Un argumento asequible, un tanto enredoso para explicar algo demasiado sencillo, pero que puede seguirse bien y deja cierta intriga inicial

Empezando por lo bueno, El día que se perdió la cordura hace algo bien, y es decir cuanto menos, mejor. 

El inicio confunde mucho, lo que está genial, y tardamos un poquito en entender las dimensiones del caso. 

Al comienzo, con tanto salto de un tiempo a otro en la historia, uno no sabe a qué debe prestar atención, pero yo me acabé habituando con gran rapidez, creo que el autor consigue que desde la primera página el lector ponga de su parte por entender, y, aunque esta "magia" literaria se acaba perdiendo, debo decir que, la primera parte de la historia, está muy bien conseguida.

“Todos y cada uno de nosotros guardamos dos mitades, dos extremos que nos impulsan hacia un lado o hacia otro. Que podemos amar con todas nuestras fuerzas algo, pero siempre nos queda una parte oscura esperando despertar.”


El argumento es sencillo, en realidad. Es curioso, porque la trama da muchísimas vueltas para explicar algo que, de hecho, no es muy interesante. 

Castillo pone mucho énfasis en el misterio, y yo me hice una idea equivocada de que la conclusión final me dejaría perpleja y sorprendida para bien, cuando, en realidad, tantas vueltas y tantos enredos venían a explicar algo bastante fácil de entender. 

En cualquier caso, esto está bien, porque, aunque me decepcionara el misterio explicado, los métodos de Castillo para llegar a él hicieron que no dejase el libro, y que siguiera atenta a lo que pudiera suceder.



Tengo que decir, de todas formas, que Javier Castillo no es un gran creador de giros en la trama... 

Cierto que no me esperaba del todo cómo se explicaban las cosas, pero, en realidad, tampoco me llegó a sorprender, porque al final todo se resumía en algo demasiado poco interesante, demasiado, digamos, imaginado por cualquier primer autor que decide dar una aclaración a la historia poniendo en ella muy poco pensamiento. 


Javier Castillo no escribe giros en la trama como John Verdon, Dennis Lehane, Iain Banks, Gillian Flynn o Alex Michaelides, pero eso no tiene por qué ser malo. Uno puede crear una historia que sea, en cierto modo, predecible, pero que, dentro del contexto, se vuelva lo más emocionante que puedas esperarte. 

Ahora bien, lo que pasa con Castillo es que pone todo el foco de la trama en que descifremos por qué pasó lo que pasó, y, una vez lo explica, yo sentí que todo el libro se desinflaba de manera irreparable.


Por tanto, me quedé sin demasiadas ganas de intentar ver a dónde me llevaba la trama, estaba desanimada y no sentía nada de intriga en la novela. 

Al final, lo más importante, que era desentrañar quién es Jacob, daba demasiadas vueltas, él estaba ahí, justo delante, y narraba su historia, pero, cuando íbamos a llegar a lo importante, sabiendo que él nos podría descifrar de una todo el misterio de la historia, la única excusa que había para que él decidiera no hablar era que creía que Stella Hyden no estaba "preparada" para escuchar lo que tenía que decir.

No había nada que lo frenara, nada en absoluto, más que repetir, una y otra vez, que ella no conseguiría comprenderlo. 


Y quizá podría ser así, pero me frustraba que lo único que impedía al lector saber la verdad no era en sí el desconocimiento de los personajes, o que las pistas fueran difíciles, o que fuera un caso complicado... era, tan solo, que Jacob decidía no hablar, y no cesaba de repetir que lo acabaría haciendo, pero que teníamos que esperar

Es decir, que no veo mal que la información llegue a trozos, pero me gusta que esto sea porque los investigadores tienen barreras que superar, obstáculos que evitar... Pero en realidad, ni Stella y el doctor Jenkins movían un mísero dedo en la historia, su trabajo psicológico y profesional era inútil y ni siquiera se mostraba, todo podría haberse explicado con que Jacob hubiera sido más rápido contando su histroia. 

Y el hecho de que la única barrera entre el lector y el conocimiento sea que un personaje tarda en contar su historia, que sea un factor de tiempo y nada más, me parecía muy poco emocionante. 



Profesionalidad, documentación y explicaciones: seguramente lo que más me ha decepcionado del libro

Una cosa que no me ha gustado nada, pero nada nada, es la manera en la que el misterio sobre qué hacía Jacob con la cabeza decapitada de una mujer consigo quedaba resuelto

Da la cosa de que se resuelve de manera un tanto "chapuza", no diré del todo cómo pero parecía que la introducción tan interesante había sido solo un recurso para dar emoción al libro y, cuando queda explicado por qué Jacob hizo lo que hizo (o, quizá, por qué no es el autor en realidad de esto), todo se difumina y se queda en tan solo que se dio la cosa de que sucedió así, no venía del todo pensado, fue, digamos, un poco un plan de último recurso... Y, además, un plan igual de chapuza que la propia explicación. 

“Moriré aquí dentro y ellos seguirán con su espiral de destrucción: quebrantando sueños, destrozando vidas, aireando ilusiones, desgranando futuros, eliminando aspiraciones y, sobre todo, dilapidando amores.”


Jacob caminó desnudo (atención, ¿por qué desnudo? Pues por no otra cosa que porque así salió, no es que le pasara nada, es solo que su ropa quedó fuera de uso y creyó que casi así mejor... y no se le ocurrió buscar otra, fue a lo loco en pelotas), y llevó consigo una cabeza arrancada, simplemente porque creyó que, así y atención siguiente a un PEQUEÑO SPOILER, podría verse con Stella Hyden. Ahora bien, menuda tontería de idea, porque podía ser que a ella no le asignaran este caso, podría ser, ¿no es así? Perfectamente Jacob podría haber acabado a manos del doctor Jenkins y adiós muy buenas a todo su plan estructurado... Y, cuando Stella le pregunta que cómo sabía que ella estaría de apoyo en los interrogatorios del doctor Jenkins, Jacob tan solo contesta: "No lo sabía". FIN DEL SPOILER.

Para el que no se haya leído este pequeño spoiler, que conste que, así abreviado y sin decir mucho, todo el plan de Jacob se basaba en hipótesis, pequeñas probabilidades y creer en el destino. 

Vamos, que él no había pensado nada de nada en lo que pasaría, en lo que podría sucederle, se basó en una mínima posibilidad de llegar a cierto objetivo y, sin ninguna seguridad por su parte, se lanzó a ello haciendo cosas locas, como, por ejemplo, caminar desnudo porque sí en la calle. 

Quizá era un poco necesario para que se viera que estaba un poco mal de la cabeza, pero, siendo justos, que dijeran que SPOILER tan solo era porque su ropa se había chamuscado... FIN DEL SPOILER ... vamos, a mí me pareció que la explicación de TODO era muy pobre, muy, como digo, "chapuza".



Otra cosa muy mal pensada es, en sí, el misterio de las mujeres decapitadas. 

Bueno, parece tener su encanto, ¿verdad que sí? A algunas personas como a mí nos gusta mucho saber de gente a la que le arrancan la cabeza y la envían por mail a quien quieren vengarse... Nos gusta, nos gusta. Pero ¿por qué pasa esto? ¿Qué mensaje nos quiere dar el autor de los crímenes? 

Uf, esto sonaba interesante, ¿verdad que sí? 

Pues tampoco fue el caso... la explicación de todo esto volvía a ser muy escasa, parecía que dicha "sobre la marcha", había poco pensamiento, y no me gustó nada.

Atención que a continuación viene un IMPORTANTE SPOILER: Por ejemplo, el hecho de que todo se basara en una pequeña secta que, por una visión en los sueños de una mujer, deciden matar a "tutiplén" a gente simplemente porque creen que es lo que deben hacer (así, por la cara, sin que sepamos por qué creen eso de manera tan firme)... La verdad, no me pareció nada serio, ni nada lógico. 
Tampoco es que sea una fan de sectas, pero mucho de ellas se basa en la buena labia del líder, en las promesas de un mundo mejor, y en comerse el tarro creyéndose los únicos capaces de hacer algo semejante (es decir, la tranquilidad de que se sienten que forman parte de algo grande que supera todo lo demás)... Pero aquí en análisis de esta secta, por así llamarla, era muy pobre, muy, muy pobre... FIN DEL SPOILER.

Y pensé... Bueno, ¡sueños! Será interesante, el autor nos revelará unos pocos interesantes datos sobre Freud y el psicoanálisis... Pero nanay, tengo que decir que, para tratarse de una historia muy basada en temas psiquiátricos y psicológicos, no había ni un solo dato interesante, relevante o emocionante sobre el tema. 

“—Ten una idea, cualquiera, y siempre habrá un grupo de personas que se la crean, por muy infundada que esté.”


Muchas de las cosas que se decían eran bastante evidentes, sorprendía que un profesional como los dos personajes de Stella y el doctor Jenkins no dijeran nada más que cosas muy, muy conocidas y sin trasfondo, pero creo que lo que más me molestó de todo fue que, en realidad, la mención de temas de la mente era completamente mínima, prácticamente nula. 
Quizá juntando todo lo que se dijo para desentrañar la mente de Jacob, esto nos ocuparía medio folio A4, puede que menos, lo que, para un libro de 448 páginas, es muy triste... 


O sea, que, si lo que queréis es un "insight" de la mente, conocer un poco más este mundo del subconsciente, de los impulsos, del instinto básico y de la pérdida de cordura gradual o completa, no recomiendo este libro... Es más, hay otros muchísimo mejores. 

Puedo poner aquí unos cuantos libros que profundizaban mucho en el perfil psicológico de los criminales: El silencio de los corderos, de Thomas Harris; Flores sobre el infierno, de Ilaria Tuti; Kill the Father, de Sandrone Dazieri; y, por supuesto, el que se lleva la estrella de todos: El Alienista, de Caleb Carr, en el que prácticamente todo el libro trata acerca de la elaboración, por distintos métodos antiguos, del perfil psicológico de un perturbado asesino. 


El Alienista se basa en la época de finales del siglo XIX, por lo que sus métodos psicológicos no son los de la actualidad, pero de veras que todo lo que se piensa de la mente humana me parece simplemente sublime. 

Y para cosas más actuales, Flores sobre el infierno muestra a una protagonista muy, muy buena que, además, es inteligentísima en cuanto a la psique humana, y elabora teorías, y mente de vez en cuanto algunos datos, que son muy interesantes. 


Esto, en contraposición con El día que se perdió la cordura, hace que se pierda mucho en cuanto a este último libro... Se puede decir que, bajo mi punto de vista, en la mayoría de las cosas, sobre todo las del ámbito profesional de los personajes, el autor del libro que aquí reseño se quedaba mucho en la superficie, y no digo que ahora se convierta en el psicólogo más conocedor y extraordinario, pero, con la de recursos que hay online para informarse un poco, podría haber estado más documentado... Al menos, según cómo yo lo veo...



Personajes poco interesantes, incluso algo decepcionantes en algunas ocasiones, con los que no conseguí conectar

No quiero repetirme demasiado, así que seré lo más breve que pueda con el análisis de los personajes. De hecho, hay poco que analizar. 

No he sentido que los personajes fueran una parte importante de la obra, es más, creo que estaban simplemente para que la trama pudiera seguir avanzando... Para contar la historia, era necesario que siguiera el punto de vista de varios personajes, y así ha sido. 

Creo que todos los personajes que aparecen en la historia tienen mucho de comunes e incluso de superficiales y muy poco de carismáticos o interesantes. 


Por ejemplo, me gustó que se diera realismo a las hermanas Maslow, en cuanto a que las relaciones entre ellas y sus padres estaban muy bien hechas, eran bastante ordinarias, lo que está bien, pero, al final, tampoco eran unos personajes curiosos, con manías o conductas que los hagan destacar sobre otros, y me pareció que era como leer una biografía rápida y poco elaborada de alguien aburrido que no aportaba demasiado a la historia.

En cuanto a las hermanas Maslow, creo que son de los mejores personajes de la historia, junto con su padre Steven, pero, como digo, poco dejan de sorpresa. 

“Una lastima que con el tiempo los vinos mejoren y las personas empeoremos.”


Luego, hay otros personajes que tenían el potencial de ser imparables (el trío principal, que son el doctor Jenkins, Stella, y Jacob), pero se pierde muchísimo con ellos. 


En primer lugar, porque el doctor Jenkins, que parecía que iba a ser un genio como psicólogo, resulta que no aporta ni una sola teoría de interés, y, al poco tiempo, pasa a un segundo plano en el que no consigue descubrir nada nuevo de la historia. 


Y de Stella Hyden, que pertenece al FBI, uno podría esperarse que fuera muy espabilada, que tuviera la cabeza muy ordenada y que, sobre todo, pillase enseguida alguna pista sobre el misterio, pero ella tampoco averigua nada por ella misma, su personalidad no sabría ni cómo describirla y, para toda la importancia que tiene en la trama, es sorprendente lo poco cuidada que está como personaje, lo fácil que me ha sido, tras terminar el libro, olvidarla por completo. 


Aquí va un ejemplo con SPOILER IMPORTANTE: Cuando ayuda a escapar a Jacob de la prisión, me pareció todo muy, muy irreal. 
Sinceramente, no esperaba que se tragara con tanta facilidad la historia de Jacob, alguien como ella, del gran FBI, debería ser un poco más escéptica a lo que dicen los criminales, sobre todo los criminales que podrían ser enfermos mentales, pero ella opta por creerle desde el inicio y, con solo escuchar, decide que lo que él le cuenta es la verdad, y opta por dejar atrás toda su carrera profesional y, en vez de ver otras vías, ayudarlo a huir así a lo loco, cuando lo único a lo que se agarra es a que quizá el asesino verdadero esté fuera, y Jacob, en libertad, le será de mayor ayuda a atraparlo... 
Pero lo primero es lo primero, ¿cómo decide dejar atrás a todo su equipo investigador y lanzarse así porque sí a ayudar a escapar a quien podría ser un asesino sin pruebas contundentes que afirmen que él no lo es? FIN DEL SPOILER. 

De verdad que esto que acabo de decir es de las cosas más irreales con las que me he encontrado en todos los libros, me enfadaba muchísimo la poquísima profesionalidad de Stella Hyden, y lo rápido que se convencía de algo de lo que ni siquiera tenía pruebas y parecía desproporcionado...


Luego, tengo que decir que tenía muy altas expectativas con Jacob, también conocido como el hombre desnudo que anda con la cabeza decapitada de una mujer en mitad de la ciudad... 

Su introducción en la historia parecía interesante, incluso diría que en él se veía, en el primer capítulo, bastante inteligencia, pero, otra vez más, todo esto se pierde... 

Me llamó mucho la atención lo bien que el autor describía sus sonrisas y sus silencios, lo misterioso que Jacob parecía, el problema estuvo después, cuando comenzó a hablar, porque se veía que Jacob quería contar todo lo que había sucedido, pero, por otro lado, quería hacerse el misterioso con su relato, no veo otra explicación para que siempre acabara las frases de manera enigmática y, cuando le preguntaban sobre lo importante, se iba por otro camino. 

Además, no me gustó que pareciera que el autor quería hacer el dúo de Stella y Jacob como el de Clarice Starling y Hannibal Lecter, porque no lo consiguió. 

Stella no tuvo ni una sola idea original suya, no añadió nada en la historia, y, por otro lado, Jacob quería parecer sumamente inteligente pero, en el fondo, solo era un pedante que en realidad no constataba nada increíblemente astuto...


Algún ejemplo de lo misterioso que se hacía está aquí:

"(Jacob) -Solo le daré una pista, doctor Jenkins: 704 de Madison Avenue, Boston.
(Dr. Jenkins) -¿Una dirección? ¿Qué hay ahí?
(Jacob) -Su verdad."

Acaba bien la cosa, pero es poco realista, parecía que Jacob tan solo quería crear expectación, cuando luego se descubre que en realidad sí que quería ayudar a Stella...

Y otra más:

"(Stella) -Dime, Jacob, ¿adónde has enviado al doctor Jenkins?
(Jacob) -Hacia el porqué de todo esto, Stella. El fin último por el que estoy aquí. Para mostrarle la verdad sobre la muerte de (SPOILER). Para hacerle abrir los ojos sobre su vida, y el daño que ha causado.
(Stella) -¿Qué daño?
(Jacob) -Todo a su tiempo, Stella."

Y otra más:

"(Stella) -¿Qué quieres decir?
(Jacob) -Esto es mucho más grande de lo que te puedas imaginar, Stella. Es la obra del destino. ¿Crees en el destino?
(...)
(Stella) -¿Quieres decir que estás aquí por el destino?
(Jacob) -Déjame sorprenderte, Stella."

Y así, una vez más, vuelve a hacerse el misterioso. Hay muchísimas más escenas sobre esto, pero no me alargaré más.


¿Y qué pasa con todo esto? Que al final todo me pareció demasiado... sacado de algún recurso que ya había visto previamente. Cuando Stella finalmente dice la famosa frase de SPOILER MUY, MUY, MUY GRANDE "Porque yo no soy Stella Hyden. Yo soy Amanda Maslow" FIN DEL SPOILER, lo sentí como si estuviera viendo un programa de televisión que ya había visto mil y una veces, en el cual, además, podía ver muchos agujeros en cuanto a la historia. 


No me pareció sorprendente esta revelación, ni siquiera me pareció emocionante, porque el autor, tengo la sensación, no me había preparado para esto, no había hecho que yo sintiera interés por Stella y su pasado, así como por quienes la amaron y la aman, por quienes ella daría la vida, y quienes darían la vida por ella... No, la verdad, Stella no me interesaba nada, y, por tanto, con la gran revelación sobre ella, acabé igual que como si no me la hubieran contado, porque, sin una buena preparatoria, sin mostrar interés, me parecía un recurso tan barato como el de tantas muchísimas series de televisión o películas que replican a otras previas. 

El misterio, si no se hace único, es una copia de tantos otros...



Una prosa buena, bastante expresiva, pero que pierde mucho por estar falta de tensión y emociones fuertes

Ya he dicho lo que menos me ha gustado del libro, pero, siendo justos, con respecto a la prosa no puedo quejarme. 

Me ha parecido una prosa que en cierto modo tiene personalidad, el autor, Javier Castillo, sabe lo que decir y lo que hacer para que la historia tenga un buen ritmo, y eso es muy de agradecer. 


Realmente, creo que el inicio de la obra es buenísimo, el primer capítulo hizo que estuviera atenta que no veas, pero... se va perdiendo, poco a poco, esta fuerza de enganche que el autor tiene al inicio. 

La cosa es que, cuanto más sabía de la novela, es decir, cuanto más se resolvían sus misterios, más decepcionada estaba con cómo todo se iba solucionando o, al menos, explicando. 

Quizá por eso llegara un punto en el que pensé que el autor no dominaba muy bien el estilo literario... 


Pero ahora que lo pienso con frialdad, creo que el autor sí que tiene bastante buen potencial con respecto a su prosa. 

Bien es cierto que la prosa no destaca en nada particular (no es ni muy truculenta, ni muy agresiva, ni muy elegante, ni muy reflexiva), pero en ocasiones sí que es algo contundente, hay cosas que enfatiza, detalles que deja claro que son importantes, hay pensamientos de los personajes muy bien elaborados, e incluso, al inicio, se atisba mucho encanto en el personaje principal, Jacob.

Por ejemplo, en la segunda página, sus pensamientos dicen así: "Miro de nuevo a la mujer y sigue inmóvil. Le dedico una sonrisa de oreja a oreja y veo cómo empieza a temblar. Dios, qué bueno soy." 


En concreto, esta última frase me hizo sacar a mí también una gran sonrisa, simplemente por el ingenio del autor de dar a su personaje un grado de locura bastante interesante, en cuanto a que se dice a sí mismo que, todo con todo, aun llevando una cabeza decapitada en su mano, o, precisamente, por eso, es "bueno" y está orgulloso. 
Ahí ya me sentí mucho más atrapada por la historia, es una lástima que, gradualmente, todo este encanto del protagonista se perdiera, como ya mencioné en el apartado de los personajes.


Otra cosa que me gusta mucho es que el autor se atreve con cosas difíciles, se ve que no se queda en lo asequible, sino que decide crear un libro que tenga cierta complejidad estilística. 

Por ejemplo, la mayor parte del relato está contado desde la tercera persona del pasado, pero, en los pasajes en los que sigue la perspectiva de Jacob, está en primera persona del presente, justo exponiendo con perfecta claridad sus pensamientos. 


Mucha gente dice que todo esto es un poco lío, por ejemplo, a veces se centra en la actualidad, pero, en otros momentos, viaja diecisiete años al pasado... A mí no me ha parecido tan lioso como lo ponen, creo que el autor sabe manejar la historia para que tenga coherencia estructural y se siga con facilidad. 

Es verdad que cuesta habituarse a tantos cambios, un libro normal se centra en un tiempo verbal y en una línea temporal y ahí acaba, pero, realmente, me parece que lo que hace Castillo está mucho mejor logrado, e incorpora más dinámica a la obra. 

“Al final del camino descubrirás que solo dos cosas cambian en tu vida: el amor, porque la mejora, y la muerte, porque la termina.”


Otra cosa es que lo de dentro de estos tiempos y estos marcos fueran interesantes, o lograran llamarme la atención, pero, en sí, en cuanto a la prosa, no se puede decir mucho en su contra. 

De hecho, me gusta que sea tan "clara", tan ligera, tan fácil de seguir, no había ni una sola palabra de estas raras que corten de lleno la fluidez, todo entraba dentro de un lenguaje popular e incluso sencillo, y esto permitía que nos centráramos en el argumento mucho más que tratar de desentrañar qué nos quiere decir el autor. 

Vamos, me ha parecido que Javier Castillo, cuando quería transmitirnos algo, lo hacía sin vacilar y sin dar rodeos (a excepción de lo misterioso que trataba de hacer a Jacob), lo que, en este tipo de novelas, es muy de agradecer. 



Conclusión

En conclusión, hay varias cosas buenas pero también hay más malas acerca de El día que se perdió la cordura. 

Por un lado, me parece que la prosa hace muy bien su trabajo, el autor muestra interés por su propia obra y la idea de que nos lleve a ciegas de primeras por los senderos del libro me parece muy acertada, añadía mucho suspense. 

Por otro lado, cuanto más sabía del libro, más me daba cuenta de lo poco original que en el fondo era, el misterio se resolvía de manera bastante facilona, y toda la tensión que podía haber (la cual, tristemente, me pareció poca en comparación con otras lecturas), al final encauzaba en un final bastante poco emocionante y, en cierto sentido, hasta decepcionante en cuanto a cómo todo encontraba su explicación de manera demasiado simple.


Además, he de decir que la principal sensación que he tenido de que el libro tenía poca emoción era porque no he podido conectar bien con los personajes, no es que en sí no fueran extraordinarios (que también), más que nada, era que no los he sentido reales, los detalles sobre ellos solo eran los necesarios, su personalidad he de decir que estaba demasiado poco trazada, y, de hecho, que Jacob se andara con largas y se hiciera el misterioso con frases como "aún no estás preparada para entenderlo" cuando lo que había que entender era muy fácil de asimilar, me hizo sentirme, incluso, algo irritada...



Todo con todo, es una lectura que entretiene, sobre todo con su inicio muy interesante, pero que va perdiendo fuerza y que acababa siendo una novela bastante poco organizada, con desenlaces poco emocionantes y explicaciones a las que les faltaba mucho por conseguir sorprender. Sinceramente, es un libro que no es que me haya entusiasmado, y del que no entiendo que haya tanto revuelo de buenas críticas...


Así pues, yo diría que, si seguís interesados en él, podríais darle una oportunidad, pero, para mí, por lo que me gusta y por lo que me llama la atención, me ha parecido un libro bastante "pobre" y con un diseño argumentativo que no lograba sostenerse por sí mismo.




PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 2.5/5
♫ Acción: 2.75/5
♫ Trama: 3/5
♫ Originalidad: 3/5
♫ Tensión: 2.75/5
♫ Desenlace: 2.75/5
♫ Prosa: 3/5


VALORACIÓN PERSONAL 6/10



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