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martes, 30 de marzo de 2021

Reseña: Tres Enanos y Pico

 


RESEÑA:
TRES ENANOS Y PICO



Título:  Tres Enanos y Pico
Autor:  Ángel Sanchidrián
Editorial:  Planeta de Libros
Canción Identificada:  The Lord of the Dwarves (Burzum)




Sinopsis:

Wifo Medroso es un joven estudiante, cobarde y enclenque, que realizará sus prácticas de Enanología en la ciudad de Villa Trifulcas. Hasta aquí podría parecer una historia anodina y sin ningún interés. ¿Pero habría sido escrita si lo fuera?
Mientras el becario estudia las costumbres de los enanos, el mundo se encamina hacia el desastre.
Elfos racistas y xenófobos, una banda criminal dirigida por un niño de ocho años, enanas homicidas, políticos corruptos, trolls, orcos, guerreros errantes, ogros y magos, bosques encantados, reinas, asesinos, peleas, palizas, asedios y batallas, mentiras, secuestros, amenazas, un burro guardaespaldas y, aunque parezca increíble, mucho mucho más.
¿Qué podrá hacer Wifo, en medio de este follón, para salvar su propia vida y la de los enanos? 



Opinión:

No pasa inadvertido que los elfos son unos estirados. Tampoco que los enanos son unos machacones, ni que los humanos son un poco patéticos. Los hechiceros, demasiado enfocados en sus estudios. Los orcos, malos malotes. Los trolls, no hay por donde cogerlos. Y las historias de fantasía, demasiado repetitivas entre sí. 



Ángel Sanchidrián es un conocedor nato de la fantasía heroica, y sabe perfectamente cómo hacer toda una burla de los clichés más extendidos de la misma. 


Porque lo cierto es que, si por algo yo estaba perdiendo el interés por la fantasía, es por su mezcla de ingredientes siempre igual. Desde la aparición de El Señor de los Anillos, una novelaza de Tolkien que despuntó en su siglo, se han hecho intentos (y millones de ellos) por igualar a la obra. De hecho, uno acaba hasta saturado de oír de tanto elfo, enano y orco. Además, hay castillos, princesas, reyes agónicos, hechiceros eficaces... un surtido de personajes que nunca parecen faltar en las obras. Pero ¿qué pasa si a todos estos elementos les añadimos el tono irónico, un tono de humor?

Bueno, pues que entonces estamos ante la novela que estoy reseñando: Tres Enanos y Pico, que recoge todos los tópicos de la alta fantasía y los convierte en un chiste muy bueno, divertido y entretenido, cuya función es la que hacer estallar en carcajadas hasta quedarse afónico. 



Había oído hablar de esta novela desde hace algún tiempo, pero estaba insegura. Cierto que era una parodia, pero ¿y si llegaba a aburrirme como tantas otras de su género? No fue hasta que no leí la reseña en el blog El Caballero del Árbol Sonriente que no me decidí a cogérmelo. El autor de esa reseña le ponía mucha emoción y pasión, y parecía que había estado conforme a sus expectativas. Como me fío bastante de los gustos de ese blog, me dije: "Venga, va, Julia, atrévete con ello". Y así, en el siguiente book haul, me hice con el libro. 



Tras La Colmena, fue el siguiente libro de ese surtido que escogí que me leí, y, la verdad, me lo he terminado en escasos días, porque engancha que no veas. Los libros que recién he adquirido se pueden encontrar aquí, y la verdad es que hay bastantes buenos a los que les he echado ganas. 

Sea como sea, opté por leerme este libro, y, aunque tampoco es como para ponerlo en un pedestal, sí creo que es una buena fórmula para entretenerse un rato, no pensar en nada, y dejar que tan solo el humor sea el contenido principal de la obra.

Así que, comencemos la reseña: 



¿De qué trata?

Tres Enanos y Pico podría etiquetarse como novela de alta fantasía, e incluso fantasía heroica, pero aun así, sería una oveja negra entre su rebaño. 

Y eso es porque es un intruso, un libro que se cuela entre los de temática seria, para tan solo mofarse de los de su tipo. 

Pese a que se nota mucho que Sanchidrián es un amante de la fantasía, y que ha disfrutado creando este libro, también se ve con claridad que, en su plenitud, esta novela tiene la intención de ser toda una parodia

Desde personajes exagerados hasta costumbres demasiado histriónicas, todo ello muestra que Sanchidrián tiene una gran habilidad para hacer hiperbólico lo que, en la literatura de fantasía, es bastante usual.

"- ¿Y ese estanque... ?-quiso insistir la señora Medroso.
-Ese estanque es un sitio mágico, y como todo sitio mágico no lo entiende ni la madre que lo parió."


Tres Enanos y Pico cuenta la historia de Wifo Medroso, un joven estudiante de pobre constitución y mucha cobardía,  que realizará sus prácticas de Enanología en Villa Trifulcas, una ciudad enana en la que espera ahondar para conocer, de primera mano, las costumbres y la historia de los enanos. 

No obstante, su estancia se verá con numerosos contratiempos: los enanos harán todo lo posible por reírse de él, y por hacerlo más fuerte de lo que en verdad es, y, por si fuera poco, el mundo se encamina hacia su destrucción... elfos xenófobos y racistas, una banda criminal dirigida por un niño de ocho años (que antes no era tan niño), enanas asesinas y desquiciadas, trolls, orcos y los trollcos, fantasmas caídos en combate, hechiceros de gran experiencia, reyes nuevos, políticos corruptos... y mucho más a lo que se le añade toneladas de humor. 

Todo esto pilla a Wifo completamente desprevenido. En mitad de la marabunta de líos, tendrá que hacer todo lo posible por salvarse el pellejo... e incluso hacer un poco de héroe, y, dándole al coco, salvar a los enanos del destino tan funesto que los aguarda...



Argumento lineal, simple, de poca tensión pero muchos elementos variados que acoplar a la historia

Hay que ser claros: no hay que esperarse de Tres Enanos y Pico el libro del año, aunque seguro que para unos cuantos sin duda alguna lo es. Para mí no lo ha sido, pero no ha estado mal para desconectar un poco del mundo de afuera. 



El argumento es bastante simple, pero fue su simpleza lo que más me llamó la atención: un estudioso joven que va a sacarse el sobresaliente en un poblado enano con habitantes de muy mala leche... y, entre tanto, el caos de lo que se acerca a ser una guerra sanguinaria. La idea es muy buena, y está muy bien ejecutada. 


La primera parte se hace un poco más pesada, en cuanto a que tiene menos acción, pero yo diría que ha sido mi favorita, porque es donde conocemos desde cero cómo son los enanos de este libro, y las palizas que le meten al pobre Wifo, que acaba pillando por todos lados.

 
Los siguientes capítulos, pese a tener batallas, se me hicieron un poco más aburridos, sobre todo porque creo que Sanchidrián escribe las batallas de manera demasiado rápida, a veces sin añadir la emoción que debiera. 

Por ejemplo, con las decapitaciones o las muertes bruscas, las narra de manera muy escasa y pobre, sin inflexión en la voz, por lo que parece que está hablando de una receta de cocina. Al menos, esa es la sensación que he tenido, que escribía con prisa y no había momento para asimilar lo que estaba pasando, era muy escasa la tensión que había. 

Aun así, los momentos de las batallas son los que más revelaciones traían consigo, y se salía del tema de los enanos para conocer un poco más a otros muchos personajes que acaban teniendo mucho protagonismo. 


Por eso, yo diría que el libro va según los gustos de cada cual. Para mí ha decaído un poco conforme iba avanzando, pero he oído ya a varios lectores que creen que la mitad del libro, e incluso su final, son de lo mejor que tiene. 



Humor del que me gusta, de parodia, de burla, de caos, y lleno de sorpresas

No soy mucho de humor. Es más, me considero una tipa bien seria. Cuesta hacerme reír, porque a veces ni siquiera pillo las bromas.

 
Quizá haya podido entender bien el humor de Tres Enanos y Pico porque era humor sencillo, básico, fácil y para toda la familia. 

No era un humor complejo, pero eso no tiene por qué ser malo. Suena duro decir que es humor "básico", pero es lo que es, y precisamente ahí está la chispa de la obra: se sigue sin dificultad, es fácil de pillar, es inminente y tiene guiños a lo que está parodiando que se perciben sin problemas. 
En conclusión, es humor que hasta alguien como yo, que no soy mucho de ello, acaba riéndose a carcajada suelta. 


Las bases principales de este humor consisten en etiquetaciones, clichés, y personajes muy estereotipados. 
Por ejemplo, los elfos son personas rectas, conectadas con la naturaleza, demasiado estirados y demasiado elegantes; y los enanos son todo lo contrario, fuertotes y bravos, obscenos y malhablados. 


Wifo, que es un personaje tipo, es la clase de persona que trata de pasar desapercibido, que es tímido, tierno, miedica y muy asustadizo, que no bebe ni consume, y es bastante estudioso. 

Así que imaginaos lo que es meterle con la chusma de los enanos, cada cual más bruto que el anterior... Es decir, que los dientes salen volando, se parte varias costillas, y acaba volando de un extremo al otro de la sala cuando tan solo un enano lo trata de saludar. Wifo es expuesto como la clase de héroe que no parece que lo vaya a ser, educado y de buenas maneras, que se acaba viendo metido en un escenario de pleno caos. 


Otro punto esencial para entender este humor (el cual, como digo, no es nada difícil de seguir) es saber que va a haber muchas sorpresas. 

Desde quesos a la puerta de tu casa, hasta cabras que se comen tus libros, de pronto alguien que se convierte en monarca, una madre que logra derrumbar toda una fortaleza, un niño de ocho años que controla un negocio mafioso... Todo un surtido de eventos que no hay quien se los crea, pero que acaban siendo divertidísimos


Lo que más inquieta es que no se ven venir. Vienen así, sin más, llegan para quedarse, y acoplan muchos más problemas a la historia. 

Lo que se inicia siendo tan solo un estudio de Enanología se convierte en una atroz batalla entre reinos, donde participan diversas razas, y donde el humor siempre pilla por sorpresa. 

En lo que más se basa para que suceda esto es en el caos: un batiburrillo de problemas que parece que no van a tener solución, y por los cuales se sacan conclusiones aún más extrañas y sorprendentes

El caos es la regla principal de este humor: tantas cosas, en tanto desorden, que no ves venir los giros en la trama, y estás en mitad de una tormenta donde tan solo puedes pensar: "No sé qué diantres está pasando, no pillo nada de nada", con una sonrisa divertida. 


Y entonces llega la burla, entre tópicos y personajes que representan a colectivos, una parodia muy genuina que saca lo mejor (y peor) de la fantasía heroica. 

Porque cuando los héroes son un humano estudiante flacucho y un poblado de hoscos enanos borrachos, la cosa cambia bastante. 
Pero claro, para eso entramos en la obra: para saber cómo se va a desarrollar algo que ya, de primeras, parece imposible que vaya a tener solución. 

Es otro punto clave del humor: que sea tan extraño, tan absurdo, que todo pueda ser posible, y no sepas qué va a ser lo siguiente que te vayas a encontrar. 


Es humor que quizá no guste a algunos (a mí me ha parecido bueno, aun así), pero es sencillo y eso permite que, aunque no sea demasiado de tu estilo, se siga bien y alguna sonrisa sí que logre sacarte. 



Personajes tipo, parodiados, absurdos y llenos de defectos, a los que se les coge mucho cariño

Probablemente, el diseño de personajes sea la mayor sátira que tiene el libro. 

Hay que pensar que lo que más critica el libro es el plano social que se muestra en las novelas de fantasía (el tema de las razas, de sus diferencias, y de las relaciones que tienen entre sí), por lo que muchos de los personajes eran plenos representantes de su raza. 


Por ejemplo, Wifo era el representante de los humanos: patético, torpe, poco espabilado, pero con mucha cabeza. Ramona era el modelo de madre, con buen rollo y, sorprendentemente, mucho papel en la historia, brava como un toro. Los enanos (Traumatismo, Riñas, Grosa...) eran puestos como incultos, brutos, de malas formas. En cambio, los elfos (como Velarión) eran los dignos, estirados y siempre perfectos, y, eso sí, muy intransigentes con el mundo, unos completos intolerantes. 


En realidad, pese a que cada uno fuera un personaje tipo, se les acababa cogiendo mucho cariño. No eran personajes con muchas capas, y, salvo en el caso de Wifo, su desarrollo era nulo, eran bastante planos, pero todos ellos eran muy adorables, divertidos y con encanto, pesados y bravucones, y yo me puse del lado de los enanos desde el primer momento, me encantó cómo estaban representados, y lo mal que se lo hacían pasar a Wifo, sin ellos darse de verdad cuenta. 


Además, los personajes, al estar parodiados, tenían muchos defectos, lo que añadía a que fueran mucho más divertidos, se notaba que el escritor se burlaba de cada uno de ellos, porque los ponía en posiciones muy desfavorables, donde cada cual actuaba de manera patética pero tierna. 


Lo único, me ha parecido que en sí la sociedad estaba demasiado basada en nuestra propia realidad. 

Era un mundo demasiado avanzado, con universidades, dobles grados, mecanismos complejos y expresiones coloquiales parecidas a las nuestras. Esto en realidad no es negativo, porque Sanchidrián no se conforma con burlarse del mundo fantástico, sino que también lo hace del nuestro. 

Por ejemplo, hay personajes que se dedican a luchar por que haya un lenguaje inclusivo, hay otros que son más sexistas y elitistas, y el tema de normalizar la bebida alcohólica está bastante presente en la novela. 

Eso está muy bien, aunque quitaba seriedad al mundo creado, pero creo que estaba muy bien ideado, me lo pasé muy bien viendo los tópicos de nuestro mundo en uno de fantasía, traducido a un contexto diferente y con unos personajes muy variopintos. 



Una prosa directa, coloquial, a veces demasiado concisa, hecha para entretener pero no para experimentar

Dada la temática central del libro, está claro que no hay que esperarse una prosa muy compleja, con mucho detalle, y llena de formalismos y profesionalidad. 

Realmente, el estilo de escritura de Sanchidrián no pasaba desapercibido, pero en el mal sentido. 
He tenido la sensación de que era demasiado fácil, el humor estaba genial y era muy complicado de hacer, pero la prosa, en sí misma, la manera en la que se narraba, podría haberlo hecho cualquiera. Al menos, yo me he quedado con esa sensación. 



El estilo de escritura era muy directo, para añadirle chispa había alguna que otra palabra malsonante, y era bastante coloquial, demasiado, incluso. 

El escritor no trataba de sacar lo mejor de sí mismo con ello, o eso creo, sino que prefería que lo que realmente destacara fuera el humor y no tanto una narrativa excesivamente complicada. 
Respeto su decisión, pero me hubiera gustado una prosa un poco menos parecida a la que cualquiera de nosotros podríamos haber usado.

No hay experimentación, y, muchas veces, el humor infantil y brusco (que está bien, pero bueno) no ayudaba a que se tomara en serio la prosa de Sanchidrián. 


La sátira era hilarante, pero a veces, en los momentos de acción, demasiado concisa y con un tono demasiado ligero. 

Creo que me quedo con esa palabra. No es que la prosa estuviera bien, ni que estuviera mal, era que era ligera, sencillamente ligera, y eso quitaba cierta emoción al escrito, tan solo centrándose en la burla. 
Es el principal obstáculo con el que me he encontrado, y ha sido una lástima. 

La prosa es, en realidad, como el libro: entretenida, para pasar el rato, pero no nada del otro mundo. 

Un libro divertido y espabilado, pero que no va más allá de eso, al menos para mí. 



Conclusión

En conclusión, Tres Enanos y Pico es un excelente libro para desconectar, pasar el rato, y dejar la mente en blanco. 

No es un libro complejo, ni muy original, ni tiene personajes con trasfondo y muchas capas, pero, en cambio, lo que sí que nos ofrece es una sátira muy buena de la fantasía y de nuestros propios tiempos, que recoge todo lo que hace falta para crear una historia hilarante, con mucho contenido de crítica burlona, y un humor básico y simplón, que, no obstante, me hizo reírme bastante. 



Pese a que no sea el libro del año, Tres Enanos y Pico es una buena lectura para descansar la mente y tan solo echarse unas risas, cosa que a veces hace mucha falta. 
No ha estado mal, ha sido entretenido y me ha hecho sonreír, así que he salido bien de la lectura. 

Una novela interesante, recomendada para los que quieran dejarse llevar, no pensar demasiado, y entretenerse con una excelente parodia de la novela fantástica. 




PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 2.75/5
♫ Acción: 2.75/5
♫ Trama: 3/5
♫ Originalidad: 3.5/5
♫ Tensión: 2/5
♫ Desenlace: 2.25/5
♫ Prosa: 3/5


VALORACIÓN PERSONAL 7.5/10



Más reseñas aquí en el blog La Llanura de los Mil Mundos: http://lallanuradelosmilmundos.blogspot.com/




domingo, 28 de marzo de 2021

Reseña: La Colmena

 


RESEÑA:
LA COLMENA



Título:  La Colmena
Autor:  Camilo José Cela
Editorial: Penguin Random House
Canción Identificada:  Junk (Paul McCartney)




Sinopsis:

La estructura externa está compuesta de seis capítulos y un epílogo. Cada capítulo consta de un número variable de secuencias de corta extensión, que desarrollan episodios que están mezclados con otros que ocurren simultáneamente. De esta manera el argumento se rompe en multitud de pequeñas anécdotas. Lo importante es la suma de las mismas, que conforma un conjunto de vidas cruzadas, como las celdas de una colmena.

El marco espacio-temporal es muy preciso: Madrid en unos días del año 1943, en plena posguerra. La historia se basa en un espacio novelesco reducido pero con bastantes personajes que intervienen poco en el transcurso de la obra y dan una visión social coral. De entre los trescientos personajes que aparecen, escasean tanto los de las clases más acomodadas como los de la clase obrera y sectores marginados, predominando la clase media baja, la pequeña burguesía venida a menos, cuyas ilusiones y proyectos de futuro son engañosos y cuyas miradas «jamás descubren horizontes nuevos», en una vida relatada como una «mañana eternamente repetida». La novela aparece como primera parte de una serie que había de llevar el título de «Caminos inciertos».

La voluntad de reflejar con exactitud la realidad no supone la absoluta neutralidad del autor, que interviene de dos formas contradictorias. En la mayoría de los casos utiliza la técnica objetivista, es decir, se limita a mostrar, a describir desde fuera, sin penetrar en el interior de los personajes. Otras veces, sin embargo, adopta una actitud omnisciente y comenta con ironía las actitudes de los personajes.



Opinión:

Escogí esta obra por obligatoriedad, pero, debido a que me llamaba la atención, la leí antes de tiempo, deseosa de saber a qué venía tanto revuelo con esta obra. Las críticas la sitúan como una de las mejores novelas de España en el siglo XX, y eso, teniendo en cuenta la cantidad de obras que se escribieron entonces, es decir mucho. Así que me veía con la necesidad de saber de qué trataba. 

“La noche se cierra, al filo de la una y media o de las dos de la madrugada, sobre el extraño corazón de la ciudad. Miles de hombres se duermen abrazados a sus mujeres sin pensar en el duro, en el cruel día que quizás les espere, agazapados como un gato montés, dentro de tan pocas horas. Cientos y cientos de bachilleres caen en el íntimo, en el sublime y delicadísimo vicio solitario. Y algunas docenas de muchachas esperan —¿qué esperan, Dios mío?, ¿por qué las tienes tan engañadas?— con la mente llena de dorados sueños…”


Comencé esta novela completamente a ciegas. Sabía que la historia giraba en torno a Madrid, y también en torno a un elenco de personajes que, desde luego, no se quedaba nada corto. 
Más allá de eso, no tenía ni idea del argumento, ni de lo que podría encontrarme. 


En relación con el argumento, me llevé toda una sorpresa: no había. Era prácticamente inexistente. A lo largo de casi trescientas páginas, la obra salta de un personaje a otro, de una escena a otra, de una complicación a otra, pero sin presentar esa conocida linealidad y ese desarrollo de trama al que yo tan acostumbrada estaba. 
Para su carencia de un argumento lógico, me vi, sorprendentemente, muy atenta a sus palabras, lo que atribuyo, huelga decir, a la genialidad de la prosa de Cela. 

“Escuece darse cuenta de que las gentes siguen pensando que la literatura, como el violín, no hace daño a nadie.”


Me hice con la novela en mi previa adquisición de libros, la cual se puede encontrar aquí, y sí, lo admito, antes siquiera de publicar la entrada hablando de los que había seleccionado, ya me había terminado esta novela. Eso es muy positivo: la cogí, y, en cuestión de pocos días, la di por terminada. 
Pese a que sigo diciendo, y lo haré hasta la saciedad, que La Colmena es una novela como ninguna otra que me haya encontrado, sí es verdad que me he quedado un poco igual a antes de empezarla. 
Tiene muy buenos personajes, vale, y el escenario es sublime, pero me encuentro dándome cuenta de que la crítica es bastante pobre. 


Esto se explica fácilmente: es una novela recién de la posguerra. Por lo tanto, tampoco se iba a poner a criticar el sistema actual, mucho menos hacer todo un análisis de los grupos sociales. Por ende, los personajes que aparecen son de clases acomodadas, de clase media, y no hay demasiada variedad en cuanto a temas económicos. 

Aun así, esta novela se atrevió con algo: referencias sexuales. Muy pocas, muy pobres, pero suficiente para que no fuera publicada en España. De esta manera, la primera edición que tuvo fue en Argentina, en el 1951.


Pero no nos demoremos más, vayamos con la reseña:



¿De qué trata?

La Colmena es una obra muy enfocada en su tiempo, que, no obstante, es fácil de identificar con nuestra época actual. 

Problemas sociales, rifirrafes, dudas existenciales, poetas bloqueados, casamientos, cotilleos, y el porvenir de un mundo que parece que roba más de lo que da. Todo ello va enmarcado en el Madrid de los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, una época de desasosiego interior, muchas dudas internas, y un sin fin de preguntas que no encontraban respuesta. Franco se había hecho con el poder, los republicanos se estaban viendo diezmados, y nadie osaba llevar la contraria al régimen. Y no obstante, entre tanta desdicha, nacieron varias novelas que dieron paso a siguientes, cada una un pelín más rebelde que la anterior. 

“Es grave confundir la anestesia con la esperanza.”


En una secuencia de breves viñetas narrativas, La Colmena presenta la vida diaria de diversos personajes, los cuales superan los cien, con todo nombres, todo confusión, y un sin fin de historias que compartir. 
Cada cual tiene una diferente actitud, una posición diferente ante la vida, y una ideología determinada (aunque, por supuesto, sin criticar al régimen). No son sumisos, sino que luchan por encontrar su lugar. Tienen desacuerdos, riñas, discusiones, pero también se relatan momentos de amistad, de sueños, de pasiones y esperanzas. 


Aun así, cabe destacar que el tono general de la obra es bastante descorazonador, pasivo, desganado, tristón. No es de extrañar, dada la época en la que se encuadra, y, cuando se llevó la novela, años más tarde, a la adaptación teatral, en una época con algo más de luz, Cela cambió el tono de la obra por uno más humorístico.


Estoy dando rodeos a la historia porque no sé muy bien de qué manera hablar de su argumento. En realidad, pese a la enorme cantidad de los personajes, el verdadero protagonista aquí es la Madrid de los años inmediatos tras la guerra, que se presenta en diversos escenarios: cafeterías, hogares íntimos, e incluso burdeles. 

Con excelente maña, Camilo José Cela consigue hacer todo un retrato de lo que era la sociedad de aquel entonces, con sus miedos y atrevimientos: hambre, prostitución, miedo, desgana, abulia, pánico... pero con cierto tono irónico y humorístico, sin perder detalle de las expresiones más coloquiales y la naturalidad más destacada. 

Una obra, en resumen, que, en escenas sueltas, acaba formando un todo, una colmena, de la sociedad de la posguerra, y su miedo ante el porvenir de la España diferente en la que estaban, una España nueva, una España de miedo.

“Flota en el aire como un pesar que se va clavando en los corazones. Los corazones no duelen y pueden sufrir, hora tras hora, hasta toda una vida, sin que nadie sepamos nunca, demasiado a ciencia cierta, qué es lo que pasa.”



Argumento a piezas sueltas, trama asequible, y un ritmo bastante pausado, pero que consigue enganchar

Sabiendo ya como sabemos de lo que trata, entonces se entenderá que diga que, en efecto, el argumento era casi inexistente. 
Sí, es cierto que presentaba una coherencia interna bárbara, y eso se hace notar, pero, fuera de eso, no hay un núcleo determinado de la historia. Parece, más bien, una antología de relatos, que acaban teniendo sentido en su conjunto, pero con los que tampoco hay que pararse a pensar demasiado. Al menos, esa es mi sensación. 


El argumento me ha parecido bastante curioso. De hecho, me parece que es de los más originales (en cuanto a estructura) de los que me he encontrado en toda mi vida lectora. Parece un puzle, creo que esa es la mejor palabra para describirlo: piezas sueltas, viñetas varias, que narran la sociedad, las costumbres, la moralidad y el bien y el mal de los personajes en ellas. 
Algunas escenas tan solo duran un cuarto de cada, otras varias páginas, y, en la mayoría de los casos, tras otras escenas posteriores las anteriores vuelven a ser continuadas, por lo que hay personajes que se repiten a lo largo del libro. 

“En casa hubo un disgusto muy serio con la marcha de Socorrito.
-¡Si por lo menos se hubiera ido de Madrid! – decía su hermano Paco, que tenía un concepto geográfico del honor.”


La novela tiene lugar en escasos días, tres en concreto, de diciembre. A través de ellos, conocemos la historia de, según he mirado, más de trescientos personajes. La verdad, no recordaba que fueran tantos, pero me lo creo: hay una barbaridad de personajes en la obra, tanto que uno pierde por completo la noción de quién dice qué. 

Pese a la confusión que pueda parecer que hay, algo muy positivo de la novela es que es asequible, se sigue sin problemas, y es fácil de leer. 

“Si el tiempo sobra es porque, como es tan poco, no sabemos lo que hacer con él.”


Lo mejor, ya lo recomiendo yo, es no intentar quedarse con los nombres de los personajes, sino con lo que representa cada uno, pues muchas veces son los representantes de grupos sociales o formas de ser de la gente de aquel entonces. Otros, algo más complejos, ya son mucho más interesantes de leer, como lo son doña Rosa o Martín Marco, grandes personajes con muchísimas capas en ellos. 


Por otro lado, algo interesante es que el ritmo no es nada emocionante, pero, pese a eso, engancha bastante. 

No hay nada de frenesí, no hay intriga, ni hay misterio, ni hay emoción, pero los diálogos están tan bien hechos, tan conseguidos, que yo, al menos, estaba leyendo vorazmente todo lo que sucedía entre sus páginas. 

“Nada tiene arreglo: evidencia que hay que llevar con asco y resignación.”


El ritmo es en verdad bastante pausado, la trama avanza un poco arrastrando diversos temas, y a veces cuesta volver a entrar en contexto. Aun así, debido a que las escenas son muy breves, de pocas páginas, incluso a veces tan solo un solo párrafo, no tienes que estar atento a cada detalle sino quedarte con la idea más general, que es lo que yo he hecho, y, por eso, no cuesta seguir la obra. 


Con todo, me parece que La Colmena destaca por encima de muchas otras novelas debido a su peculiar estructura de puzle, la cual, realmente, se asemeja muchísimo a una colmena de abejas, y el hecho de que hubiese tanta brevedad de una escena a otra facilitaba que se pudiera leer la novela sin obstáculos
Aun así, se echa de menos la intriga, la tensión, y la emoción, las tres bastante carentes en la obra. 



Personajes completos, con personalidad, con carácter y con trasfondo, muy reales y cercanos, humanos en su totalidad

Camilo José Cela es considerado como el precursor del realismo social, y razones no faltan para que ese sea el caso. Los personajes de su obra son plenamente humanos, con sus luces y sus sombras. 

Debido al tono más desanimado que adquiere la novela, muchos de los personajes son considerados sucios, corruptos e incluso retrógrados, pero, pese a sus rasgos de escasa limpieza moral, en realidad podrían ser personas como tú o como yo, gente que erra, gente que mete la pata, gente que trata de sobrevivir en un mundo que hace todo lo posible por impedírselo. 

“A la sociedad, para ser feliz en su anestesia (las hojas del rábano de la esperanza), le sobran los escritores.”


Los personajes están excelentemente bien esquematizados. 
Los que aparecen poco, siguen teniendo muchísimo peso en la obra, y no les falta personalidad. 
Y los que más aparecen a lo largo de la historia son joyas, de verdad que lo son. 


Para los trescientos personajes que hay, uno diría que sus personalidades se repetirían, pero no es así. En cada escena que entran por primera vez, Cela hace un esfuerzo bárbaro, el cual parece que lo lleva a cabo sin apenas despeinarse, por situar a los personajes en un contexto y una situación, con sus idas y venidas, sus emociones y sentimientos, sus dudas y amores, y los presenta con voz propia, exponiendo lo que les gusta, lo que detestan, sus vidas diarias. 
Habla de su comida favorita, de cómo les gusta el café, de lo que hacen antes de acostarse, de quién están enamorados, de cuáles son sus pasatiempos... y no hay ni un solo personaje igual al anterior. Cada uno tiene una marcada personalidad, y, sobre todo, un trasfondo que lo hace ser lo que es. 

“La historia tiene ya el número de páginas suficientes para enseñarnos dos cosas: que jamás los poderosos coincidieron con los mejores, y que jamás la política (contra todas las apariencias) fue tejida por los políticos (meros canalizadores de la inercia histórica).”


El autor penetra en el sector de la clase media, y no lo hace desde la crítica ni desde la alabanza, sino de la exposición plena: "esto es como es, y así lo represento". 
A microscopio, los personajes se desarrollan entre complicaciones y dudas, encontrando su espacio personal en la narrativa. Así, el bosquejo de la obra es uno muy interesante; el verdadero personaje, realmente, es el conjunto de todos ellos, lo que representan: humanidad. 



Una prosa muy cuidada, natural, con diálogos desenvueltos y extremadamente realista

Tan realista, vaya, que hasta parecía que era yo misma la que estaba viviendo la situación. No hay heroicidades, ni maravillas, ni nada que se salga de lo común. De hecho, el libro es una oda a lo común, a lo ordinario, a lo del día a día, destaca a las personas que menos importantes parecen, personas constantes que van y vienen y que pasan desapercibidas, y lo hace con un realismo bárbaro. 

“Algunas caras, desde las próximas mesas, lo miran casi con envidia. Son las caras de las gentes que sonreían en paz, con beatitud, en esos instantes en que casi sin darse cuenta, llegan a no pensar en nada. La gente es cobista por estupidez. Por coba se puede llegar hasta el asesinato; seguramente que ha habido más de un crimen que se haya hecho por quedar bien, por dar coba a alguien.”


Es la primera vez, que yo recuerde, que leo algo escrito con la prosa de Cela, y me ha dejado bastante buen sabor de boca. Aunque no es mi estilo de lectura, sí que me he sentido muy cómoda e interesada por lo que sucedía, y ojo no le he quitado a lo que tenía lugar. 

La prosa es muy cuidada, muy resultona, es desenvuelta y fácil de seguir, sin complicaciones. 
Pese a que el lenguaje sea directo y coloquial, hay bastante maestría en la manera de unir una situación con otra, y lo que más resalta de todo, al menos para mí, es la facilidad de escribir diálogos realistas, cercanos, como el que podría tener cualquiera de nosotros con conocidos y no tan conocidos. 


Los diálogos han sido la verdadera chicha de la historia, junto con los monólogos interiores, y lo que más he disfrutado es que había muchísima naturalidad, ni un solo artificio. 

“La Filo llora mientras dos de los hijos, al lado de la cama, miran sin comprender: los ojos llenos de lágrimas, la expresión vagamente triste, casi perdida, como la de esas terneras que aún alientan- la humeante sangre sobre las losas del suelo – mientras lamen, con la torpe lengua de los últimos instantes, la roña de la blusa del matarife que las hiere, indiferente como un juez: la colilla en los labios, el pensamiento en cualquier criada y una romanza de zarzuela en la turbia voz.”


Los diálogos son reflejos de la vida cotidiana, sin grandezas ni periplos, tan solo tal y como es en realidad, y me ha parecido muy interesante conocer del mundo a través de ellos. Además, uno entraba en contexto por los guiños que había de lo que estaba teniendo lugar, llegando como llegaban noticias sobre la Segunda Guerra Mundial, de los aliados y los nazis, a oídos de los personajes. 

Realmente, una obra muy merecida de todo lo que la alaban, la cual, aunque no es demasiado de mi estilo y me parecía que le faltaba algo más de emoción, me ha llegado y ha conseguido conectar conmigo, además de que es la prosa la que más destaca, y la que más enganchada me ha tenido.

“El niño no tiene cara de persona, tiene cara de animal doméstico, de sucia bestia, de pervertida bestia de corral. Son muy pocos sus años para que el dolor haya marcado aún el navajazo del cinismo —o de la resignación— en su cara, y su cara tiene una bella e ingenua expresión estúpida, una expresión de no entender nada de lo que pasa. Todo lo que pasa es un milagro para el gitanito, que nació de milagro, que come de milagro, que vive de milagro y que tiene fuerzas para cantar de puro milagro”



Conclusión

En conclusión, La Colmena es una obra fundamental, que ahonda en muchos temas y lo hace con astucia. 
Pese a las restricciones por censura que tuvo, consiguió salir adelante hasta nuestros días, y presenta uno de los mejores retratos con los que me he encontrado de la España en la posguerra, donde el verdadero protagonista es la Madrid de aquel entonces. 


Escrita con mucha soltura, breve y en forma de viñetas literarias, representando escenas sueltas de la vida cotidiana en forma de una colmena, hay que darse cuenta de todo el conjunto, de lo que representa, y del ingenio que ha sacado el autor para crear, con pasajes de cientos de personajes, una historia que ha perdurado, con muy buenas críticas, hasta nuestros días. 


Una lectura bastante interesante, diferente a lo que estoy acostumbrada, con una estructura interna muy original. Me ha llegado a gustar, y eso que es muy diferente de lo que suelo leer.



PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 4/5
♫ Acción: 2/5
♫ Trama: 2.75/5
♫ Originalidad: 4.5/5
♫ Tensión: 2.5/5
♫ Desenlace: 3/5
♫ Prosa: 4/5


VALORACIÓN PERSONAL 8/10



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