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domingo, 28 de noviembre de 2021

Reseña: Fin de guardia

 


RESEÑA:
FIN DE GUARDIA


Título:  Fin de guardia (Trilogía Bill Hodges #3)
Autor:  Stephen King
Editorial:  Debolsillo
Canción Identificada: 




Sinopsis:

Al detective retirado Bill Hodges, que dirige una agencia de investigación privada con Holly, le diagnostican un cáncer de páncreas terminal. En ese momento Hodges investiga una serie de suicidios con un punto en común: todos los fallecidos tuvieron relación con Brady Hartsfield, el tristemente famoso Mercedes. 

Hodges y Holly dejaron al asesino en un estado vegetativo del que no se ha recuperado. Sin embargo, se le han estado suministrando drogas experimentales gracias a las cuales ha desarrollado la capacidad de mover objetos con la mente y de entrar en los cuerpos de ciertas personas vulnerables a su control, arrastrándolas a la muerte. 

Algunos asesinos usan cuchillos; otros, pistolas o incluso coches, pero todos tienen un objetivo en mente: volverte loco. Hodges y Hartsfield, Hartsfield y Hodges: la antigua batalla está a punto de llegar a su fin.




Opinión personal:

A un asesino coherente no le gusta cambiar de modalidad. Es decir, si ya le ha encontrado su regustillo a matar de una forma, no me espero que cambie demasiado su manera de operar. Somos criaturas de hábito, desde el que enciende la tele todas las noches a la misma hora hasta el que se dedica a intentar matar por medio de ardides a chavalitos jóvenes al borde de crisis nerviosas. 
No cambiamos a lo largo de nuestra vida tanto como creemos... ni siquiera cuando despertamos de un coma con unas excelentes capacidades para hacer que el mundo arda a nuestros pies...


Brady sí que le ha encontrado el regustillo a la muerte. Cuando la pruebas una sola vez, te sabe requetebién. O bueno, al menos, para algunos. En cualquier caso, Brady es una clase de personaje que me encanta, porque despierta mi curiosidad desde el primer momento


¿Y por qué en esta entrada del tercer y último libro de una trilogía que lleva el nombre de su detective, Bill Hodges, me dedico a hablar de este otro personaje? 
Porque, para mí, Brady es la verdadera chispa de la historia. De hecho, de ahí que el segundo volumen de esta trilogía no me entusiasmara tanto, pues Brady apenas tenía intervención.


Imaginemos un poco: después del insti, la uni, o el trabajo, donde quiera que os encontréis diariamente, descubrís, un buen día al despertar, que poseéis una facultad tremendamente imposible: podéis mover objetos con la mente (aunque ligeramente), y podéis comunicaros con otras personas telepáticamente. 
Suena la mar de guay, ¿verdad? Así haremos trampas en los exámenes, hablaremos con nuestros amigos, o hasta puede que nos echemos unas risas viendo hasta qué punto somos capaces de jugar con las personas. No está del todo mal. 
Los superhéroes puede que nazcan así, un poco por azar, un poco porque son buena gente... 

Cuando no hace tanta gracia es cuando, por este mismo azar, al que le toca tener esas facultades es a un asesino que estaba en estado comatoso desde hace varios años. Un asesino que debería no poder volver a levantarse jamás, pero que lo hace, y tiene bastantes cuentas pendientes... Entonces, la historia se vuelve un poco más comprometida.


(IMPORTANTE: ESTA RESEÑA CONTIENE SPOILERS DE LAS DOS NOVELAS ANTERIORES)


Pongámonos en la piel de Brady. Para empezar, eres consciente de que estás mal de la cabeza (no te queda más remedio que aceptarlo, teniendo en cuenta que te has cargado a decenas de personas al atropellarlas como loco con un coche), y además, mientras intentabas pasártelo "bien" tratando de llevar al suicidio al "poli gordo" que llevaba tu caso, éste acaba por ser un problema tremendo y todo resulta en varias desgracias:

a) Tu madre (con la que digamos que mantienes una relación bastante... freudiana) come la carne picada que llevaba veneno que habías preparado para un perro que te caía mal. Y tu madre muere, por supuesto.
b) Los buenos de la historia superan sus obstáculos y hacen nuevas amistades y alianzas mientras tú te pudres de asco, te toman el pelo, te engañan, juegan contigo y te llevan a la locura.
c) Decides matar al maldito poli gordo. Pero ¿adivina qué? Resulta que matas a su novia y lo enfadas aún más, haciendo que acabe por dar contigo.
d) No worries, piensas, podrás al menos matar a centenares de niñatas mimadas en un concierto de música cutre y lastimera. Pero ¿qué ocurre entonces? Que te lo chafan, no lo consigues.
e) Y, finalmente, una mujer ayudante del poli gordo te da semejante golpe en la cabeza que te quedas paralítico, con muchas neuronas de menos, y completamente en coma. DURANTE AÑOS.

No es tan gracioso. La justicia nunca duerme, pero bien que sabe dar tremendas tundas a los malos.


En fin, aquí no acaba todo. Pongamos ahora la siguiente situación:


a) Despiertas del coma. Tu cuerpo no responde pero tu mente está extremadamente activa, tanto que parece imposible.
b) El médico que te trataba te ha estado suministrando un fármaco experimental que te ha hecho desarrollar increíbles capacidades de control, manipulación, y poder. Menudo chute de dopamina es esto para ti.
c) Puedes controlar a la gente por medio de un estado de medio hipnosis, al cual se puede acceder con más facilidad desde ciertos dispositivos electrónicos que, para tu tremendo goce, será fácil suministrar a la población juvenil.
d) Tienes al médico y a prácticamente cada sujeto del hospital bajo tu control, estás despertando poco a poco y tienes motivación. Te encuentras sano, contento, porque tienes un objetivo en mente, que es llevar al suicidio a todos y cada uno de los chiquillos que asistieron a ese concierto en el que se suponía que iban a estallar todos en mil pedazos por tus explosivos.
e) Y encima, tienes la oportunidad de cobrarte la venganza con el poli gordo (ahora en dieta, pero para ti seguirá siendo el poli gordo) y con todos y cada uno de sus bonachones compañeros de investigación.

Es perfecto. Creo que se nota claramente que, en algunas circunstancias, los superpoderes son mucho más divertidos que meramente poder copiar sin dificultad en un examen de biología (nótese el sarcasmo, por favor)


Y es que a nosotros nos da bastante igual qué suceda en esos exámenes. Queremos marcha, temeridad, engaño, manipulación. Brady, que no solo es ingenioso sino que tiene una complejísima mente llena de carisma y crítica social (y también bastante locura, pero dejemos esto de lado para felicitarle), vuelve a la carga más dispuesto que nunca a convertirse en el Príncipe del Suicidio... él no se contentará con matar, sino que hará que otros se maten. 


Bill Hodges, su astuto adversario, empezará a ir tras su rastro, con cierta vacilación y con la mala noticia de un terrible cáncer de páncreas que se está extendiendo en él a velocidad de vértigo... pero deberá darse prisa, porque un cáncer mucho mayor, el que Brady va dejando en la mente de todos los jóvenes de la ciudad, se está propagando y amenaza con resultar en un combate a muerte entre ya no buenos y malos (un término que en este libro entra genialmente en desuso), sino entre polis y cacos, detectives y pirados, viejos rivales, viejos adversarios... un choque de titanes que puede llegar a resultar en la muerte de quién sabe cuántas más personas inocentes...



¿De qué trata?

Fin de guardia es un boom auténtico, que cierra de manera definitiva, y tremendamente bien escrita, una historia que a mi parecer debería ser considerada como simplemente la mejor de Stephen King


Para mí esta trilogía es sublime, porque al inicio es pura acción y, sobre todo, plenamente una novela policiaca, sin poderes ni magia ni ninguna de esas cosas, sino novela oscura y llena de perversión humana al cien por cien... Sus personajes no tienen atributos que los hagan ser mucho mejores que el resto de seres humanos, cada uno se gana la vida como puede, cada uno encuentra su lugar en el mundo desafiando a los otros... Hay quienes toman el lugar de los polis, y otros de los asesinos, y la historia de venganza, rabia y tremenda fuerza que se teje entre Bill Hodges, policía retirado, y Brady Hasrtsfield, joven colérico y frustrado con su vida, hace que salten chispas, que se sienta la electricidad de su furia y dolor en cada página del libro.


Debo reconocer que tampoco soy muy fan de Stephen King que se diga, pese a que ya me he leído bastantes novelas suyas. Pero leerme Mr. Mercedes hizo que todo cambiara para mí. Tensión, aceleración, ni una pizca de sobrenaturalidad, es más, un realismo crudo, sucio, desagradable, donde los insultos, las palabrotas, las muertes más atroces y las amenazas más ingeniosas se lanzaban en una lluvia de balas que impactaban en todas direcciones. 


Mr. Mercedes era una novela que costaba digerir, una obra que presentaba la rabia de una manera muy clara, muy desesperada, donde el asesino es una figura harta del mundo en el que vivimos, con ideas de grandeza y de propósito, que intenta jugar con un policía al borde de la ideación suicida y se acaba encontrando siendo dado caza y con todo lo que creía conocer perdido para siempre. 

La rabia, la rabia es esencial para entender a Brady, una rabia casi animal, enfermiza, desagradable, infecciosa, que se extiende como un terrible mal tumor. 

La trama de estos libros se reduce a lo más desquiciado, a una lucha por sacar el bien a la luz pero que, muy en el fondo, King parece emplear para poder demostrar todo lo que desconocíamos de la maldad humana, el dolor, la furia, el miedo, la ansiedad, el despotismo, la sorna, la burla y la mezquindad

Brady nació en el primer libro para convertirse en uno de los antagonistas más célebres y mejor perfilados psicológicamente de Stephen King, y ha resucitado, nunca mejor dicho, en este tercer libro para volver con mucha más fuerza y dar por acabada una trilogía de la que no tengo nada que objetar. 


Fin de guardia es pura adrenalina, al nivel de la primera obra de esta trilogía, Mr. Mercedes. 

Pese a que King vuelve a desplazarse a su terreno conocido, que es el de lo paranormal y sobrenatural, en el fondo tengo que decir que no me ha parecido tan mal como me esperaba, es cierto que es una lástima que no pudiéramos concluir la saga sin esa "fantasía paranormal y oscura" que tanto caracteriza a su autor (y que muchas veces me parece un truco barato para dar forma y consistencia a un argumento algo flojo, como en otras novelas suyas), pero debo decir que el hecho de que el peligro y la fantasía más turbia saliera del propio Brady mejoró muchísimo la historia, hizo que el villano tuviera la capacidad de salir de su estado de locura e internarse en uno aún más maníaco, donde sus aires de grandeza y de omnipotencia finalmente están justificados y, lo que es peor, hay mayor rienda suelta para que todo lo que desea hacer de la vida de los demás se pueda cumplir... 

“I arrested some bad doers when I was on the cops, some very bad doers – one was a mother who killed her three-year-old for insurance that didn’t amount to a hill of beans – but I never felt the presence of evil in any of them once they were caught. It’s like evil’s some kind of vulture that flies away once these mokes are locked up. But I felt it that day, Holly. I really did. I felt it in Brady Hartsfield.”



Por otro lado, nos enfrentamos a una historia que lleva la señal de CONCLUSIÓN desde el primer capítulo hasta el último, sabemos que aquí se va a cerrar todo, nos entra angustia, miedo, dolor, estamos de luto... 
Bill padece de un cáncer que puede que no logre curarse, Brady está en sus últimas, postrado en una cama, y al borde del colapso mental (aunque combatiendo para cobrarse cuantas más vidas mejor), el resto de los personajes también parecen estar haciendo su propia despedida, y, lo que es aún mejor (o peor), no tenemos ni idea de qué manera puede acabar esta grandísima obra de colisión entre lo que culturalmente conocemos como el bien y el mal.


Decir más de qué va sería arruinar gran parte de la historia. Basta con decir que este tercer libro me ha parecido a la altura del primero de la trilogía. Aunque había menos juego de desafíos y provocaciones entre los dos personajes centrales, creo que siguen teniendo todos su gran carácter y su grandísima personalidad que me encandiló desde el inicio de esta saga, trata muchos temas y no lo hace de manera edulcorada sino que añade mucha crítica, mucho pensamiento, y burla y desdén a rebosar (especialmente en las partes de Brady, las cuales fueron las más potentes, a mi parecer). Acción, adrenalina, una vorágine de sentimientos encontrados, y muchísima angustia por saber el final... 


Me parece que Fin de guardia es una conclusión excelentísima, que tiene todo el derecho a ser considerada de las mejores obras de Stephen King, donde éste juega una vez más sus cartas, y, en un argumento sucio, perturbador y con una explosiva combinación entre lo policiaco y lo paranormal, crea un desenlace buenísimo para una historia que da mucho de lo que pensar y que, sobre todo, por un tiempo te hará sentir rodeado de amenazas, peligros y malos actos vayas donde vayas...



Un argumento veloz, desenfrenado, desafiante y con colisiones morales en todos los rincones, que te hará sentir inseguro y emocionado; un terror constante, un no saber, que te quitará el sueño

Una novela de King no es una novela para "hacer terapia", en el sentido de que no sales mejor persona, ni sales más feliz, ni siquiera sales con las ideas más claras. Es como entrar en un terreno pantanoso, donde no hay dualismo sino una escala de grises descomunal y llena de capas y capas que descubrir. 

“That’s me, Brady thought happily. When they give your middle name, you know you’re an authentic boogeyman.”


Los personajes son muchas veces despreciables, sobre todo los secundarios y el villano, y, de hecho, este asesino central está hecho para ser una persona cruel y sin piedad, pero me parece que, si nos atrevemos a ver más allá de sus actos y nos centramos en el mensaje que dejan, nos daremos cuenta de que cada personaje que entra en escena tiene una visión muy propia de las cosas, lo que hará que esta novela, al menos en cuanto a temática, no vaya en una sola dirección, sino que recoja diversas facetas de la realidad y les dé un análisis por separado a cada una de ellas. 

Fin de guardia trabaja muchas cosas, pero sobre todo nos hace replantearnos la posición que el ser humano tenemos en el mundo, lo inestables y vulnerables que somos todos en el fondo, lo fácil que es que los malos pensamientos nos coman la cabeza. 

Critica cada aspecto de cotidianidad de nuestro mundo, tanto el que tiene que ver con la gente "mala" como el que tiene que ver con la gente "buena". Y habla de la pasividad de la gente, del maltrato hacia otros y hacia uno mismo, de la agresividad que se esconde en las personas que tratan de parecer normales, de la tensión que todos tenemos dentro, la furia, la necesidad de chillar por la rabia que nos da no poder tener la fuerza para cambiar cosas que ojalá pudiéramos cambiar. 


Aunque Fin de guardia me parece un libro que claramente da mucho peso a los "héroes", y, sobre todo, a los supervivientes que pese a todo tratan de dar un lugar y una importancia a todos los que lo necesitan, así como preservar una bondad en el mundo, me parece que también esta es una novela que da espacio a su villano, que lo revela como un humano que se ha reducido a sí mismo a tanto cabreo y tanto odio que ya no sabe verse a sí mismo como semejante al resto. 


Con el segundo volumen de esta trilogía King pareció perder el hilo de su historia, pero en esta continuación lo ha recobrado a la primera, con increíble fuerza, dispuesto a dejar claro, proclamando con temeridad, que el infame Brady Hartsfield ha regresado y se prepara para su última partida, un juego que esta vez apunta a cobrarse un número demencial de víctimas...


Pese al estado de su cuerpo, Brady consigue manejar tan bien los hilos de esta historia que nos deja con el corazón en vilo en cada momento, con cada palabra. Vuelve a tener bastantes capítulos contados siguiendo su perspectiva, sus pensamientos están más caóticos y rabiosos que jamás, y, pese a que es un genio planificando todo al detalle, poco a poco vamos viendo que la impaciencia puede con él: lleva mucho tiempo en coma, y, ahora que ha vuelto, piensa hacérselo ver a Bill de una vez por todas.


La trama es rápida, si bien el enfrentamiento cara a cara solo se encuentra en el mismísimo final, pero entre tanto se retuercen muchas cosas en los personajes, hay muchos cambios, una dinámica muy buena entre ellos, y, en especial, acción para dar y tomar, llena de amenazas, riesgos, intrigas, conflictos, y situaciones de vida o muerte que nos harán sentirnos en estado de completa tensión tanto en las pieles de los investigadores como del propio investigado.

“It’s about how some people carelessly squander what others would sell their souls to have: a healthy, pain-free body. And why? Because they’re too blind, too emotionally scarred, or too self-involved to see past the earth’s dark curve to the next sunrise. Which always comes, if one continues to draw breath.”


A medida que avanza la historia, todo va encauzándose, de manera que el final está perfectamente bien cerrado, y es un placer poder afirmar ya con completa convicción que la maravilla de esta saga, para mí, es que en sí el argumento no se guía por las escenas, sino por la interacción entre los dos personajes principales (Hodges y Hartsfield), y sus respectivos puntos de vista, los cuales complican la historia, juegan con nosotros, y, finalmente, concluyen en un enfrentamiento que no nos dejará para nada indiferentes.

Sinceramente, qué más pedir, me ha parecido alucinante cómo una trilogía entera se puede cimentar sobre dos mentes en continua guerra que lo darán todo por ganar.



Unos personajes muy pensados, tan familiares que es fácil ponerse en su lugar, y que cada uno de ellos es una viva imagen de la humanidad general, la humanidad al desnudo, a veces complicada, a veces polémica, a veces desbordada; una imagen muy real, muy honesta y completa, de cada uno de nosotros

Aunque los bandos están muy bien separados, King sigue diseñando a unos personajes que te hacen dudar de lo que creías saber sobre el mundo. 
A veces, es su manera de pensar lo que te hace cambiar tu forma de ver las cosas, pero otras veces es su forma de actuar


Cada personaje actúa y reflexiona de manera diferente, y esto es clave para que entendamos que la historia se moverá de manera distinta dependiendo de con quién estemos (razón de que, en las escenas de mayor riesgo y peligro, la voz de Brady era la que a mí más encantada me dejaba, sobre todo por la manera tan carismática y sugerente, incluso divertida, de ver la realidad ante él).


Y lo que es más, King jamás muestra una inclinación más a favor o en contra de un personaje u otro, en todo momento da el espacio necesario a cada uno de los esenciales, incluso los más buenos tienen muchas capas, cosas que dicen que nos molestan, formas de ser con las que a veces estamos incómodos. 

Hodges, Holly y Jerome no son "la luz que nos salvará de la oscuridad", son gente común, muy común, con defectos, entre una que ha tenido crisis nerviosas y aún lo está superando (pero que no por eso siempre se la excusa su comportamiento alterado), otro que tiene que lidiar con que le haya tocado tener un color de piel que en este mundo directamente ya significa estar encasillado de una manera, y otro que no siempre hace lo que es adecuado, que muchas veces ha abusado de su poder, pero que trata de ser mejor persona a cada día que pasa.


Pese a que hay más personajes que entran en escena, se nota, por supuesto, que el corazón de esta novela está puesto en muy pocos, en el fondo. Porque el corazón lo que necesita es fuerza al latir, y no que a cuanto mayor número de personajes irá mejor. 

Y estos protagonistas de la historia tienen justo esa fuerza, no son abúlicos, tienen intenciones, objetivos, deseos, fantasías, incluso sueños que desean cumplir a todo coste

Creo que otra de las delicias de este libro es que no es cuando los personajes superan un obstáculo cuando notamos ese subidón de energía, sino que el verdadero núcleo de la fuerza de estos personajes está en cómo intentan, una y otra vez, afrontar los problemas. 

El vigor de la novela no está en el final, sino en todo lo que se va moviendo internamente en ellos y en nosotros hasta acabar tomando decisiones o superando miedos


De hecho, el tema de un final feliz no es tan importante como el simple hecho de que el proceso de haber luchado, la lucha misma, es lo que dio energía para que esta novela se hiciera posible. 

Por lo que ya voy adelantando que no importa en sí el futuro de estos personajes, no importa siquiera si consiguen lo que tanto han luchado por obtener, sino que al menos no han tirado la toalla, ni han dejado de lado a lo que los importaba (ya fuera un sueño por cumplir, o sus propios seres queridos). 
Tiran para adelante aun cuando el mundo se desmorona a su alrededor... y no hablo solo de los "buenos", hablo también de los antagonistas. 

Todos avanzan imparables. Y tal es su fuerza de colisión que, inevitablemente, alguno tendrá que caer...



Una prosa experta, carismática, divertida y con un humor negro que a veces te deja sin palabras; reflexiva pero con los pies sobre la tierra, crítica y muy presente, claramente personal, coherente, tensionada, y dejando una intriga bárbara en cada momento

Pero lo que más me ha quedado claro de todo es que aun con toda la acción, las trampas, los interrogatorios, las investigaciones, las muertes, los suicidios, la manipulación mental, y las nuevas provocaciones que hay entre los dos adversarios, en realidad lo que a mí más me atrae de toda esta novela es sin lugar a dudas la manera en la que está escrita. 

“Payback is a bitch, and the bitch is back.”


Creo entender finalmente por qué tanta gente ama el estilo de prosa de King. 
Personalmente, me parecía muy poco original a veces cómo este autor crea poderes o usa elementos sobrenaturales para explicar algunas cosas, sobre todo debido a que esta parte de "magia" es bastante común y no le da vueltas a cómo hacerla más propiamente suya; pero creo que no es por eso en el fondo por lo que yo leo a King, sino por la manera que tiene de contar las cosas, siempre cuestionándote como lector, siempre atrevido, siempre exponiendo los pensamientos más íntimos y conflictivos que ningún otro se atrevería a plasmar. 


King desnuda al alma humana, le da su verdadera forma, las emociones están a flor de piel y no hay filtros, sino que King escribe con honestidad, sin miedo, reflejando un mundo duro, lleno de injusticias, donde no solo es el gobierno o quién sabe qué otra empresa gigantesca los que nos dominan; en realidad es que todo ser humano estamos envueltos en estos juegos de traición y cólera, de los que muchas veces formamos parte. 

King, así, genera en la mente de los villanos un perfil muy realista, la clase de pensamiento que realmente podría tener un loco asesino de nuestro mundo de verdad. 
A veces, hasta nos descubrimos dándoles la razón a estos antagonistas, pues ¿es que solo por hacer daño éstos van a dejar de tener validez de pensamiento? 


En cierto sentido, son de hecho los personajes más villanos de King los que más hablan de la propia mente humana, de sus procesos de afrontamiento de peligros, de sus miedos al fracaso, de su furia ante el mundo, de su sentimiento de abandono, o hasta de las técnicas que utilizan para engañarse a sí mismos y sentirse un poco mejor en un mundo que se les queda demasiado grande... 
Algunos simplemente se dicen una y otra vez que son mejores que el resto, que tienen más fuerza y poder; otros ejecutan acciones horribles para dejarlo aún más claro; cuando, en realidad, tan solo están hablando de su más profunda debilidad.


Pero va mucho más allá de eso. Puede que estos personajes estén bien trabajados justo debido a la complejidad de sus pensamientos, pero lo mejor es cómo King los expone, cómo da voz a cada una de sus intenciones. 

No sabría bien cómo definirlo, pero el autor parece jugar con la interpretación que tenemos de los personajes, les da un sentido determinado pero demuestra que tienen muchísimas más capas que no siempre veremos, o que nos dejará atisbar a ratos. 

“Bill Hodges is her touchstone, the way she measures her ability to interact with the world. Which is only another way of saying that he is the way she measures her sanity. Trying to imagine her life with him gone is like standing on top of a skyscraper and looking at the sidewalk sixty stories below.”


Sobre todo, en esta trilogía King crea una voz narrativa desdeñosa, apática, hostil y a veces hasta desagradable, que no rodea en algodones a ningún personaje, sino que trata de pulirlos al máximo y hacer que cada uno de ellos posea un pensamiento burlesco y afilado (especialmente el de Brady), la clase de mentalidad que, aunque no quieras, te hará soltar carcajadas de sorpresa y de cierto horror sin poder evitarlo. 

Las escenas más sucias, desagradables o siniestras están expuestas de manera sórdida, cruda, aguda, y, sobre todo, con sorna, desdén, crítica y una mirada muy humana y a veces hasta bastante imaginativa para dar forma a situaciones que, de mano de otros autores, no habrían impactado tanto como lo hacen con la riqueza de metáforas y, sobre todo, de humor negro de Stephen King.


Más allá de la mera descripción, King domina unos diálogos que se sienten muy reales y cercanos, de los que no abusa, y que expresan mucho sobre quienes dicen cada cosa. 

Hace mucha separación entre los personajes, los hace ser diferenciables, particulares, cada uno con sus propios pensamientos, ideas, sentimientos. 
Las relaciones entre sí no los mezclan en exceso, sino que hacen que haya mayor fuerza en la manera de contar las cosas y de demostrar sus grandes desarrollos y todo lo que se mueve en torno a ellos, ya no solo en cuanto a asesinatos, sino a nivel más emocional, más de interacción social.

“If life hands you lemons, make lemonade! Words to live by, especially when you kept in mind that the only way to make them into lemonade was to squeeze the hell out of them.”



Crea muchos planos diferentes con los que ver nuevas caras de los "villanos" y los "héroes", todo entrando dentro de una historia que me ha parecido que avanzaba a un ritmo de vértigo, que depuraba muy bien las cosasdaba más impacto a las escenas, y, sobre todo, que lograba calar en mí como lectora, haciendo que cada palabra importara, y que el argumento central, que en el fondo se basa en una cacería pero tiene originalidad de sobresaliente, me dejara completamente destrozada cuando acabó llegando a su final.


Alguna vez tenía que acabar, pero tengo que decir que, de todas las formas posibles en las que podría haberlo hecho, ésta ha sido la mejor.



Conclusión

En conclusión, Fin de guardia me ha parecido pura adrenalina, quizá no del todo al nivel de Mr. Mercedes, pero cercano al mismo, con tensión en cada página, una trama que atrapa, un argumento que sostiene de maravilla toda la acción y la intriga, y, en especial, con unos personajes que son los que dan la fuerza y el significado a la historia, los que hacen que nos importe esta trilogía que a mí, personalmente, me ha conquistado.

Fin de guardia es un desenlace al puro y duro estilo de King, con buenísima voz crítica y sarcástica, un humor negro afilado y que nunca está de más, y una experiencia que ya nos es muy conocida por narrar la historia y hacer que o bien nos tiremos de los pelos de la angustia o bien nos sintamos tan interesados por los personajes que no podamos parar de leer hasta haber acabado por completo el libro.


Personalmente, esta trilogía me parece la razón de más peso para demostrar que Stephen King está hecho un verdadero hacha con la escritura; quizá no sea del agrado de la mayoría, pero, para mí, es su mejor obra escrita hasta la fecha.

Por supuesto, recomendadísima.




PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 6/5
♫ Acción: 5/5
♫ Trama: 4.5/5
♫ Originalidad: 4.5/5
♫ Tensión: 5/5
♫ Desenlace: 4.5/5
♫ Prosa: 6/5


VALORACIÓN PERSONAL 10/10!!!!



Más reseñas aquí en el blog La Llanura de los Mil Mundos: http://lallanuradelosmilmundos.blogspot.com/



sábado, 20 de noviembre de 2021

Reseña: Casa de verano con piscina

 


RESEÑA:
CASA DE VERANO CON PISCINA



Título:  Casa de verano con piscina
Autor:  Herman Koch
Editorial:  Salamandra
Canción Identificada: 




Sinopsis:

Autor de gran renombre en los Países Bajos -su anterior novela, La cena, fue Libro del Año y ganó el Premio del Público de ese país-, Herman Koch vuelve con otra estimulante historia de suspense donde una trama tejida a la perfección es el soporte para explorar sin ambages temas tan actuales como la ética profesional, la falsedad de las relaciones sociales o la difícil comunicación entre padres e hijos, así como los límites de la libertad sexual o el sentido de culpa en el seno de una sociedad permisiva y autocomplaciente.

Próspero médico de cabecera en Ámsterdam, Marc Schlosser ejerce su profesión con cierta dosis de cinismo. Su nutrida clientela valora especialmente el tiempo que dedica a las consultas, pero esta aparente generosidad esconde unas intenciones menos nobles, que Marc disimula con habilidad. Cuando uno de sus pacientes, el famoso actor Ralph Meier, lo invita a pasar unos días de verano junto a su familia, Marc acepta pese a las reticencias de Caroline, su esposa, molesta por la arrogante vulgaridad de Ralph y su actitud de seductor irresistible. Así, los Schlosser y los Meier, con sus respectivos hijos adolescentes, compartirán con un maduro director de Hollywood y su novia, cuarenta años más joven, una casa con piscina a pocos kilómetros de una playa mediterránea. Los días transcurren con apacible monotonía, entre comidas, paseos, largas conversaciones de sobremesa, excesos con el alcohol y flirteos más o menos inocentes, hasta que una noche se produce un grave incidente que interrumpirá las vacaciones y cambiará para siempre la relación entre las dos familias.

Casa de verano con piscina es una novela apasionante en la que nadie es del todo inocente, ni siquiera quienes parecen más frágiles e inofensivos.



Opinión personal:

De madrugada, sientes un pinchazo en el pecho. Fuerte, se hunde en tu cuerpo. Como si te estuvieran atravesando con un afiladísimo alfiler. 
Enciendes la luz, porque de pronto te da un miedo atroz esa oscuridad inmensa. Sigues envuelto en tus sábanas. Y miras, con cierto temor, el libro que te has acabado: el libro sobre vacaciones, veranos, amor y costa playera. La ansiedad brota en ti. Tus ojos se abren de par en par. Y recuerdas. 


Recuerdas esa casa de verano con piscina. No te engañas; aún es pronto para olvidarla. No crees que lo vayas a hacer jamás. La incomodidad, el deseo y el horror brotan de tu garganta, en forma de una arcada que no tarda en llegar. 

Esa casa donde da siempre el sol. Esa costa donde se pueden pedir unas tapas en los bares cercanos o andar al borde del mar. Y esas familias tan perfectas, tan burguesas, que hacen barbacoa prácticamente cada día. Es tan ideal que te cuesta digerirlo. 

Y, cuando recuerdas, lo haces desde el mareo. Como yo lo estoy haciendo ahora. El vaivén del oleaje de una playa mediterránea. La velocidad de un coche que va a prácticamente cien por hora. Las rocas cercanas a la arena. El cuerpo tirado sobre estas rocas. ¿Estará tomando el sol? ¿O se trata de otra cosa?


Casa de verano con piscina es un libro incómodo. No hay mejor manera de describirlo. Empieza como todos los de Koch: todo es ideal, todo luce de fábula. El protagonista es un médico cínico y un tanto desagradable, pero creemos que le podremos soportar. Al menos, muchos ya nos hemos leído La cena, la primera novela del autor, por lo que sabemos "soportar" estos personajes tan perversos que viven en la sociedad como mejillones incrustados en las rocas marinas. Se pegan tanto al resto de nosotros que ya no los sabemos diferenciar. 


Y así, el médico, en primera persona, comienza a hablar. Su mirada es poco común, nos habla de desnudez, de ojos de doctor, de burla y crítica a los que tienen mucho dinero, y confiesa que no aguanta ni un pelo las chorradas de nuestro mundo actual. Está insatisfecho, se nota en cada poro de su piel. Bueno, pues yo pensé que podría con esto.

“There are times when you run back through your life, to see whether you can locate the point at which it could still have taken a different turn.”



Pero a medida que Casa de verano con piscina va progresando, comencé a sentirme más y más incómoda. Ya no me gustaba lo que leía, lo que veía, lo que sentía. No me gustaba, de vez en cuando, estar de acuerdo con el personaje. Y odiaba aún más su forma de hablar, tan coherente, tan sexista al mismo tiempo. Me entraba un miedo atroz. 


Pero esta incomodidad es aún más palpable cuando refleja una mirada de hombre hacia el sexo opuesto, una mirada de alguien que siente deseo y placer como todo animal, y que evalúa siempre la manera más idónea con la que perpetuar a la especie. 

Para él, hombres y mujeres a partes iguales somos carnaza, productos que cuelgan en un escaparate, donde la gente tiene de dónde elegir. Rechaza a algunos y se queda con otros. 
Y, entonces, su mirada se vuelve hacia sus hijas menores. 
Y comienza a analizarlas con su "mirada de médico", su "mirada de padre", y su mirada de algo más.


Poco a poco, esta mirada se da cuenta de varias cosas. De la gente con la que está. De las intenciones que todo ser humano tiene. Del impulso sexual. Y de, evidentemente, el egocentrismo tan maximizado que tiene la sociedad contemporánea, en el que "todo vale" y cualquier cosa está hecha a medida para complacernos, para que no nos quejemos, para que seamos mansos


Es una incomodidad visceral. Surge de lo más profundo de nosotros. De golpe, yo ya no quería seguir leyendo. No quería seguir escuchando las palabras del protagonista. No quería seguir mirando como él miraba los otros cuerpos, y cómo, encima, se justificaba. 


Pero seguí haciéndolo, porque esta novela tiene algo de encantador, algo de hechizante, algo que te mantiene el vilo. Sabes que está mal leer cosas así. Pero, en el fondo, lo disfrutas. Y, encima, te descubres incapaz de dejar de leer.


Y cuando termino el libro, me siento aún más ansiosa. Tengo ganas de explotar de cualquier manera, y que otro tenga que ser el que limpie de las paredes mi carne hecha pedazos. Pero me contengo, qué remedio. Y, en esa noche de madrugada, vuelvo a apagar la luz. Obviamente, no duermo nada de nada.




¿De qué trata?

Complicado decir esto. Herman Koch tiene un estilo único de escribir, porque cimienta todo su discurso y toda su narrativa a partir de las bases de lo que quiere criticar
Y, en cada página, critica cosas con una coherencia brutal, y, sobre todo, de manera cuantiosa y con peso relevante en la historia
No se deja nada sin criticar, es más, al final, ya no sabes en qué postura verte. 


Otra cosa buenísima de Koch, que además él afirma, es que trata de separarse de lo que escribe, que seamos los lectores los que lleguemos a nuestras propias conclusiones, los que decidamos de qué manera ver este clarísimo reto literario

En realidad, se puede decir que todas las novelas de este escritor tienen una muy fuerte intención: ser polémicas, muy polémicas. Pero encima, son polémicas con sentido; no se contenta, como muchos, con tan solo exponer, sino que analiza, excusa, justifica, o deja cosas en el aire para que las interpretemos. Te desafía muy abiertamente: atrévete a unirte a este enredo, parece querer decirte. Y una vez entras, ya no sales.


Pero más concretamente, Casa de verano con piscina ha sido, para mí, la novela más incómoda de leer de toda mi vida. Mira que hasta me he leído a Burroughs, que sencillamente es el rey de lo explícito con el sexo y las drogas, pero esto es completamente diferente, porque Koch escribe de manera elegante, culta, recatada, con clase, y eso dificulta más que podamos echar en cara atrocidades a los personajes, pues todos, a su manera de ser, son encantadores y están justificados.


¡Qué palabra más fea, eso de la justificación! Crees que porque el análisis psicológico de los personajes es coherente y tiene cohesión con eso vale para explicar las cosas. Y crees que porque haya un origen del problema, y que todo personaje es indefenso y al mismo tiempo culpable, eso deja claro que no existen realmente villanos en el mundo humano. 

"Solo existen escalas de grises", como la gente dice, y, así, la gente mala simplemente se carcajea y se aprovecha de esta mirada humana tan piadosa. 

Creemos que, porque una acción es entendible, y que logramos comprenderla, basta para que no se pueda sencillamente tachar a alguien como mala persona

Quizá sea así, pero, ¿no excusa eso a gente que tiene comportamientos que son, en el fondo, inexcusables?


Casa de verano con piscina parece que va a ser un libro modosito; tiene pocas páginas, un encanto que atrapa y te hace dudar, y una filosofía agresiva en la manera de contar las cosas. 
Pero con todo, sientes que puedes aguantarlo, que la lectura va a ser breve, rápida, concisa y bastante entretenida
Y lo es, es todo esto, pero claro, también es mucho más: cuando comienza a sacar temas muy controvertidos, a cada siguiente aún más, nos encontramos en una lectura que no duda en mencionar lo más tabú de nuestra sociedad, las reglas y las bases de lo que nos hace humanos, y también lo que evidentemente nos hace ser, muy en el fondo, animales instintivos (protección de la familia y de los seres queridos, perpetuación de la especie a través de la reproducción y sexualidad, detección de amenazas, y erradicación de las mismas cuando las ves demasiado próximas a tu supervivencia). 


Como se nota claramente, no quiero decir demasiado de esta novela. Igual que en La cena, el libro se sitúa en un momento concreto, pero por muy eventual que éste sea, se ve cada realidad de los personajes, tanto pasada, como presente, como futura, tanto la cercana como la más lejana, y comenzamos a ver una dimensión del problema que complica mucho más determinar dónde está la bondad y la maldad en un mundo que, realmente, prácticamente potencia y recompensa a ambas por igual. 


“Free-ranging single men are like a house that has been empty too long. There must be something fishy about the house, the woman thinks. Up for sale for six months and it's still vacant.”


La lectura avanza, los días van pasando en la historia, y va quedando claro que la raíz del problema no son ni siquiera los actos, sino el pensamiento detrás de ellos, la justificación que todos nos damos a nosotros mismos: que si el director de cine, por ser famoso, acostándose con una chavala adolescente; que si el padre que comienza a ver a sus hijas como algo más que niñas, como algo que tiene que preservar, pero que, al mismo tiempo, tienen atributos ya de mujer que las hace ser factores para "aparearse" (siento el término bruto, pero es así como en el libro se emplea); que si las diferencias entre sexos se han de tener en cuenta a la hora de tratar con la gente; que si el dinero realmente importa para ser feliz, o, al menos, para sentirte más especial; que dónde radica la ética, tanto profesional como personal... Y, en el fondo, qué nos hace, a nosotros como individuos separados, relacionarnos con otros seres sociales, conformar un mundo con reglas y estructura, y tratar de mantenerlo estable a lo largo del tiempo, aun cuando nuestro instinto, muchas veces, va en contra de la ley que nos controla como colectivo

“You get a stain on your pants. Your favorite pair of pants. You wash them ten times in a row at 160 degrees. You scrub and scour and rub. You bring in the heavy artillery. Bleaches. Abrasive cleaners. But the spot doesn’t go away. If you scrub and scour too long, it will only be replaced by something else. By a stretch of fabric that is thinner and paler. The paler cloth is the memory. The memory of the spot. Now there are two things you can do. You can throw the pants away, or you can walk around for the rest of your life with the memory of the stain. But the paler cloth reminds you of more than just the stain. It also reminds you of when the pants were still clean.”


Se habla de venganza, persuasión, despotismo y manipulación emocional, de muchísimos temas que al inicio parecen desordenados (aunque nos olemos que ha habido algo parecido a un asesinato entre medias), pero que poco a poco todas estas piezas encajan y dejan ver una realidad diferente, menos mental y más física: la realidad de que seguimos siendo como otros homínidos en el fondo, y que la justicia, la ética, la moral, el bien y la bondad, quedarán completamente dejados de lado cuando nos sintamos en peligro.




Una temática coherente, bien hilada, con una crítica social espeluznantemente compleja y detallada, y una mirada quirúrgica que se mete de lleno en los personajes y su entorno inmediato

Koch saca a relucir tantísimas críticas que cuesta poner en orden cómo éstas te hacen sentir. 
Por un lado, habla de la relación de padres a hijos, las libertades que se dan a estos últimos, los permisos, las confianzas, o todo lo contrario, la falta completa de comunicación. "Dejar espacio a los críos" acaba resultando, a veces, en cosas muy desagradables. 


También habla de la hipocresía, una hipocresía que no solo lleva el título de burguesa, sino en realidad de humana en su plenitud, una hipocresía que encima es primermundista, educada, sutil, dañina y malintencionada; las relaciones sociales son todo máscaras y todo falsedad, la ética profesional es un cuento absurdo que no tiene bases científicas que realmente se pongan en práctica, y el mundo es demasiado permisivo con las cosas, se acepta de todo, no se llega a castigar en casi ninguna ocasión. 

“A look says more than words alone. That's a cliche, of course. But a cliche, also says more than words alone.”


También trata al mismísimo concepto de culpa, tanto de las víctimas como de los verdaderos culpables, la pérdida de inocencia y juventud, y esa manera tan clara con la que los adolescentes, con tal de llevar la contraria a sus padres y buscar su propia independencia, pueden llegar a tomar decisiones muy erróneas; lo cual, de hecho, ni siquiera debería ser motivo, aun con la mala suerte que pueda haber, de que un padre se vuelva demasiado controlador. 

Habla de la prosperidad de familias adineradas, con buenos recursos, que desean el mal a todos los que consideran inferiores, ya sea económicamente inferiores o con temas aún más complejos, como moralmente inferiores o hasta humanamente inferiores. 

Se critica el sistema sanitario holandés, la actitud de extrema arrogancia y pretensión de los artistas, el rol de los médicos y los engaños que hasta estas figuras de autoridad generan en sus pacientes, la manipulación en la relación profesional-cliente, y la toma de decisiones, tanto positivas como negativas, que llevan a la formación de personalidad, sexualidad, ideología y, finalmente, un determinismo que, mal usado, puede llevar a la muerte.


El tema que más aborda, no obstante, es el del sexo, o el instinto sexual. Habla de hombres, de mujeres, de muchas bases biológicas que apoyarían a un machismo que en realidad carece de fundamentos, de sexismo, roles de género, dominancia y sumisión, pedofilia, pederastia, abusos sexuales, violaciones, agresión sexual, y un sin fin de otros temas que, seamos sinceros, aborda de manera muy directa y explícita


Pero creo que de las cosas más jugosas de esta novela es que no presenta a los indefensos como los buenos y vulnerables, sino que hasta los más débiles tienen un papel de culpa en todo ello, y no me refiero a lo que han sufrido, sino que siguen teniendo tantas caras de ciertos conflictos que, en el fondo, en alguno son ellos los mismísimos partícipes de las cosas "malas". 

“Biology is a force to be reckoned with. An ugly child you love with all your heart and soul, you. But it's different. You're pleased with your third-floor walk-up, also, until someone invites you I've to dinner at a house with a pool in the garden.”


Eso es lo bueno, que no victimiza, sino que otorga el mismo papel a cada personaje, sin tachar de pobrecito a ninguno. La visión del protagonista, Marc, es al inicio plenamente machista, de reduccionismo biológico, donde cree que el instinto sexual explica cada conducta humana, como, por ejemplo, que se tienda a elegir a la juventud en edad de fertilidad como las personas más atractivas a nivel de reproducción. 


Pero poco a poco, debido a una escena que acaba llegando, Marc cambia su punto de vista por uno aún más rabioso y no tan lógico-biológico, donde hace muestra de su dolor expresando que hay defectos humanos que deberían sencillamente ser eliminados. Estos defectos de fábrica, a los que compara con botellas que salen de un lote en mal estado, describe como, por ejemplo, violadores, merecedores de un castigo tan grande que directamente debería llevar a la condena de muerte.


Por tanto, existe también una clarísima evolución en los personajes, especialmente en el protagonista, el cual al inicio estaba acomodado en criticar y criticar y darse de superior frente al resto con sus ideas intelectualmente ricas en detalles, pero, a tanto que de pronto se ponen en práctica, es decir, que algo de sus teorías lo daña personalmente, se descubre con las ideas completamente cambiadas: el instinto sexual no excusa nada al comportamiento de un humano integrado en una sociedad uniforme, y los actos vandálicos contra otro ser humano deben ser propiamente castigados, incluso con la muerte (esto, evidentemente, desde su nuevo punto de vista, no el mío)

“Flippancy. A laughing matter. It’s like with funerals. They are, first and foremost, expected to be fun. There is laughter and drinking and bad language. To keep the whole thing from being too bourgeois. A bourgeois funeral is an artist’s worst nightmare.”

Aquí se añade ya el tema finalísimo que trata: la pena de muerte en sí misma, referida a esta como algo justiciero, personal y por derecho propio, que, sin embargo, en caso de un malentendido (que tristemente es más común de lo que parece), puede llevar a cargarse a una vida inocente.



Unos personajes conflictivos, descarados, disfrazados para la ocasión, y con una psique compleja, detallada, y con tantas capas que nos veremos teniendo que abandonar el "juicio" prematuro

Lo bueno de los personajes de Koch es que no los puedes "calar" de primeras. Hay personajes en otros libros que entran en escena y ya sabes al instante qué rol jugarán en la historia, si serán simpáticos o no, o qué intenciones tienen. Casi puedes oír cómo suena una música siniestra con algunos de ellos de fondo.


Pero en Casa de verano con piscina, todos se mueven por una necesidad tan humana, social y personal que cuesta mucho identificarlos como buenos o malos. 


Están todos llenísimos de capas, y son muy reales, desde gestos y partes relacionadas con el comportamiento y el lenguaje corporal (como el actor de teatro que se rasca sus partes bajas delante de todo el mundo, o que, con su mirada, parece que se pretende comer a toda mujer atractiva que se cruce en su camino); pero también entran en juego el lenguaje verbal (por ejemplo, Marc, el protagonista, es violento, pero no como ese actor, sino que su violencia es más mental, más de pensamientos, de ideologías, de teorías y justificaciones, es una violencia intelectual y muy desarrollada en una perfecta tesis, que, no obstante, hace el mismo daño que un puñetazo contra la mesa); y existen otras clases de lenguajes, como el sentimental, el fantasioso, el personal o el que se va formando entre todos ellos, un sistema de entendimiento que saben algunos y otros no, y que va conformando alianzas, y también enemistades, así como traiciones, mayores desconfianzas, amores, infidelidades, y un sin fin de otros componentes que dan a estas relaciones un valor que no tiene réplica, y que, entre unos y otros, va dando forma a una historia mucho más perturbada de lo que en principio parece.

“Suicide is a realistic option, I hear myself saying a minute later. Some people take comfort in the realization that they have control over the way their life ends. What they dread most of all is the implementation. The way in which. A train is so violent. Cutting your wrists in the bathtub is so bloody. Hanging is painful—it takes a long time before death comes. Sleeping pills may be vomited up. But there are substances that bring about a painless, easy death.”


Como siempre con Koch, los personajes no son necesariamente malos, incluso los más polémicos dan juego a una voz profunda, reflexiva, y con una entonación incluso moral. 

Cada uno esboza su propio esquema de intriga, y dudamos de, por ejemplo, la veracidad de la voz narradora, de la fidelidad de sus seres queridos, y hasta del grado de confianza que tiene con los que acaba de conocer. Mientras que hay personajes que simplemente son cortos de miras (véase el actor, un tipo ávaro y descuidado que no parece tener miedo a exponerse ante nadie), hay otros que tienen un nivel de pensamiento interno que alcanza el extremo de la intelectualización (lo que también es un problema en sí mismo, como el protagonista tan cínico y severo de la obra, que no duda en tratar con condescendencia y crueldad a todo aquel diferente a él). 

En realidad, entre copa y copa de vino y tumbados para broncearse al sol, cada uno de los personajes va demostrando que forman parte de esa escena de "culpa" en la que todos están metidos, hasta los que menos lo parecen. Si el que calla, si el que es testigo, si el que curiosea, si el que es partícipe, si el que lo ejecuta, si el que decide no evitarlo antes de que ocurra... Cada uno tiene su papel en la historia, que desemboca en una escena que, como digo, me dejó tan helada por dentro, tan angustiada, que esa noche, tras haber acabado la novela, me fue imposible conciliar el sueño.


De los personajes, ya voy diciendo que hay una amplísima variedad, y unas teorías sociológicas, psicológicas y biológicas en ellos que me parecen increíblemente bien conseguidas, lo mejor de todo es cómo están expuestos y representados sus conflictos internos y, sobre todo, cómo cada uno de estos pensamientos y emociones primarias da lugar a una conducta que entra completamente en el juego de la hipocresía y la falsedad

Así, queda cada vez más claro que no sabemos quién es más seguro, si el personaje más honesto y sin filtros, o si el que se controla pero miente como un bellaco de cara al resto... 

Entre unos y otros, la verdad es que se forma un entramado completamente complicado, donde creo que no importa tanto pensar en quién tiene más culpa y quién menos, sino, sobre todo, en tratar de entender qué es lo que a cada uno de ellos les lleva a comportarse como se acaban comportando... y, en realidad, por qué nos sentimos todos los lectores tan familiares con el asunto... 

Es decir, esto que cuenta Koch, pasa diariamente en distintas partes del mundo. Es habitual, y no digo en sí el tema que trata sobre la sexualidad y la culpa, sino mucho más, la ambición, el hedonismo, la falta de agallas o la falta de talento, la autodeterminación a costa de otros, la envidia, la brutalidad, la violencia, el machismo, el abuso... Hay un montonazo de temas que nos dejan completamente intranquilos, porque los conocemos; de una manera u otra, todos hemos oído hablar de ellos, porque, lo queramos o no, están en contacto directo con la naturaleza humana.

Ahora queda pensar qué hacemos con eso.




Un ritmo ágil, impulsivo y con arrojo, e incluso con una fuerza violenta que contagia, enmarcado en diferentes escenas donde la toma de decisiones y los actos inmediatos son el resultado de quiénes somos en realidad... y el resultado no será de nuestro agrado

Pienso en la "sociedad", ese término tan usado, como un acto de contención. Una prisión del alma animal. Sentamos las bases de lo bueno y lo malo, de la recompensa y el castigo, de los aplausos y los abucheos, y transmitimos el conocimiento de generación en generación, claramente con la intención de que el ser humano sobreviva en conjunto unos siglos más. 

La perpetuación de las especies lleva muchas fases, entre ellas, tiene que haber protección, enseñanza, inteligencia y sociabilidad. Pero sobre todo, tiene que haber reproducción; la especie humana siendo al completo infértil llevaría a un concepto de "ser humano" completamente diferente, probablemente separado de cualquier ser viviente de naturaleza biológica. 
Y la reproducción es, siento ser tan directa, sexo, que incluye saber reconocer a los de tu misma especie, saber diferenciar entre sexos, saber seducir y atraer con los que te quieres aparear, y saber elegir bien a la persona con quien dejar descendencia. 

“Life as a widow, she thinks, will always be like this. The friends will go on proposing toasts for months (for years!). To her. To their new center of attention. What she doesn't know yet is that, after a few courtesy calls, it will all be over. The silence that will follow is the same silence that always falls after a life in the shadows.”


Afortunadamente, existe algo que llamamos la ética social que consiste en dar una organización moral, correcta e igualitaria a todo ser humano (o eso intentamos, al menos). El entorno social, con leyes, derechos, Estados y obligaciones, nos ha permitido ser algo más que trozos de carne que fecundar o trozos de carne que eliminar si suponen una amenaza para otros. Nos ha dado un orden, un sentido. 

Pero ¿cuánto se puede luchar contra nuestra genética? ¿Y contra nuestros impulsos? 

Porque sigue ahí, solo que expresado con otro lenguaje: seducimos ahora de otra manera, interaccionamos con el medio de otra manera, nos pensamos de otra manera. Pero en todo momento, queremos sobrevivir, y que otros sobrevivan, y preservar esto que tenemos como "humanidad". 


La biología nos ha permitido no extinguirnos, la codificación genética nos ha dado una serie de pautas para no hacerlo, y la heredabilidad nos ha permitido preservar lo bueno y beneficioso para mantenernos un día más en este mundo... y poder transmitir nuestros genes a nuestros descendientes, y así una vez tras otra. Si somos algo, no me cansaré de decir que es miedo a la muerte. Nos movemos en torno a ella como sucias moscas al borde del colapso.

“I looked at her face. Besides being covered in tears, it was above all marked by dissatisfaction. Deep-lying dissatisfaction, the kind a person is born with. Nothing helps to drive out that dissatisfaction. Expensive espresso machines, attention, a new wing on the house— for a fleeting moment the dissatisfaction disappears into the background, but it's like a leak coming through the wallpaper: You can cover it with new wallpaper, but after a while the brown spots soak through, anyway. There's not much you can do about it. You can muffle it for a bit with medication, with what they call “mother’s little helpers,” but in the end it only comes back with renewed strength.”


¿Quiénes somos en realidad, ese producto de la contención de lo biológico a lo que llamamos sociedad, o todo lo contrario, lo que tenemos en verdad dentro de nosotros, que es en el fondo lo único que de verdad nos permite sobrevivir? 

Dependiendo de lo que penséis, este libro os impactará de una forma u otra, pero tengo muy claro que os impactará sí o sí. 


Y además, os hará pensar como nunca. Casa de verano con piscina es tan complejo y moralmente ambiguo que te hace dudar de todo, y te hace cuestionarte todo; pero, además, tiene un ritmo de historia ágil, el argumento engancha de inmediato, y, entre tesis filosóficas muy bien elaboradas, reflexiones del protagonista moralmente inaceptables, o diálogos entre de los personajes completamente difíciles de clasificar, se va moviendo una trama que tiene como principal núcleo la muerte de uno de los personajes, y qué llevó a que esto sucediera. Una muerte que quizá en el fondo sea un asesinato.


En un contexto de gente "suertuda", adinerada y egoísta, vamos entendiendo que en el fondo da igual el dinero que tengamos en los bolsillos, seguiremos siendo los mismos monstruos humanos que el resto de nuestra especie, indefensos pero también peligrosos, todo depende de la situación que se dé. Y nadie se salva de esto.


La ambientación también es muy adecuada, tiene enganche, mucha clase, y una hipocresía que está por las nubes. Koch es muy preciso con los detalles, y cada puntualización concreta de algo es de gran valor, tanto para hacernos una imagen mental más completa del contexto como para entender un poco por dónde Koch quiere tirar, cuál es su juego, qué pistas nos está dejando, y la de planteamientos morales que nos lanza... planteamientos que además no están necesariamente medidos por unas leyes éticas sociales, sino que muchas veces tanto una solución como su contraria son igual de válidas para responder a un mismo conflicto que nos atañe a todos.


El libro es violento, pero su violencia es sutil, entre algodones, furtiva y camuflada, la mayoría de veces esta agresividad es verbal, los daños que se hacen se llevan a cabo por medio de diálogos, o incluso tan solo leyendo sobre los pensamientos del protagonista, cuyas ideologías y puntos de vista no nos dejarán indiferentes. 

Cuando la tensión cubre cada palmo de la novela, esta violencia primero intra-mental se va haciendo más y más física, hasta resultar en un desenlace que me dejó en un tremendo ataque de nervios (literariamente hablando, claro). 


Es una obra difícil de digerir, eso sin duda, hay que tener un fuerte estómago para leerla entera, y no es que me dé de fuerte, pero sí que creo que para gente más sensible, los temas de los que trata esta obra, y la manera en la que estamos ante un antihéroe como protagonista que, además, resulta a veces hasta repugnante por su manera de pensar, la obra puede incomodar demasiado, o irritar, y puede que no se la considere como era la intención del escritor: una crítica tan completa que ya ni siquiera el lector sabe de qué bando está el autor. 

Y casi mejor, porque no nos influimos por sus ideas: todo lo que sucede, es completamente crítico y reflexivo, tanto desde una perspectiva, como desde otra.




Una prosa muy protagonista, con papel activo en la historia, dura de leer, intensa, carismática y con mucha tendencia a andar en la cuerda floja por temas muy polémicos... Atrevida, resuelta, y sin pelos en la lengua: expone la realidad sin dejarse nada entre medias

La prosa de Koch es algo a lo que últimamente me estoy habituando más, y me gusta, porque es la clase de escritura que no solo sabes que está muy bien hilada, con mucha coherencia y mucha lógica en sus ideas, también tiene una gran carga emocional que facilita que entremos en la historia

Herman Koch tiene una prosa que invita a pensar, que te integra en la obra desde el inicio, que te hace estar tan activo como el propio escritor en cómo se va anudando más fuertemente la obra, hasta crear algo sólido, completo, y perfectamente acabado. 

La prosa no es constante ni mucho menos, y, tal y como le gusta a este escritor, al inicio es bastante cauta, cuenta las cosas pero sabes de sobra que hay otras muchas que se está dejando sin contar. Hay secretos, la voz narrativa mismamente tiene muchísimos de ellos, y éstos se van resolviendo y revelando a medida que avanzamos, así viendo que hay mucha más complejidad de lo que en principio parecía. 

“An overburdened liver sounds different from a healthy one. An overburdened liver groans. It groans and begs. It begs for a day off. A day to deal with the worst of the garbage.”


Koch me parece un maestro con las voces narrativas no fiables, gente que puede mentirte sin parpadear y hacer que te tragues sus mentiras, y la historia es un constante forcejeo entre el bien y el mal, esa batalla que se rinde dentro de cada ser humano y que aquí tiene una presencia muy descriptiva y detallada, completamente familiar. Los buenos actos pueden esconder malos pensamientos, y viceversa, así que es complicado categorizar de antemano.


Además, Koch tiene otra cosa muy buena en su estilo de escritura, y es que éste es uno personal, que solo tiene él. 
He conocido ya a muchísimos escritores que se juegan el pellejo al exponer historias amorales o incómodas, a veces hasta desagradables, pero Koch es de los pocos que, además de situarte en una historia que es incómoda de leer y que te hace sentir mal, también te deja fascinado por su manera de contar las cosas, porque tiene algo muy, muy importante en un escritor: carisma


Sus personajes te enganchan porque son ambiciosos, interesantes, y tienen encanto. De esta manera, no podemos dejar de leer, porque por mucho que nos estén comentando algo que ideológicamente no cuadra con nosotros, sentimos que lo presentan con tanta contundencia y coherencia que en parte no tenemos forma buena de argumentárselo

Es decir, Koch plantea debates morales que encima son difíciles de resolver, aunque parezca completamente obvia la respuesta "correcta" a nivel ético

Y os aseguro que en esta clase de relatos es mejor despojarse de todo, quedarse sin nada de "ropa" que cubrirte, librarte de toda idea preconcebida, para mirar el problema desde muchos otros ángulos.


Koch no se contenta con exponer cosas truculentas y conflictivas, también las razona y las plantea dentro de un contexto muy particular, y eso nos permite ver al completo cada una de las dimensiones de la polémica. A esto, hay que añadir que tiene una prosa muy suya, narrada de manera directa, muy concisa, sin pelos en la lengua, sin trabarse en ningún momento; hay gran fluidez y se sigue el relato sin problemas, pero a veces es necesario hacer pausas, tan solo para respirar, pues de los nervios y la tensión a veces te olvidas de ello.


Además, Herman Koch es un escritor que no es categórico, que te permite pensar, reflexionar, llegar a tus propias conclusiones. 


Aunque se guía con la voz cínica y completamente cerrada de miras del protagonista central, llega incluso a cuestionar a su propia voz narrativa, y muchísimo lo hace, lo expone completamente desnudo ante el mundo y deja que nosotros decidamos hasta qué punto podemos excusar a su personaje, y hasta qué punto nos identificamos con él, muy en el fondo. 


El debate moral que deja es complejo, por un lado hay mucha teoría que tenemos que digerir, tanto teoría social como biológica y evolutiva, pero también entran en juego cuestiones más prácticas, somo escenas que exponen mucho mejor lo que el escritor plantea, y momentos en el relato donde incluso es el lector el que tiene que decidir qué paso dar a continuación. 

Sí o sí, todo trae consecuencias, y nos hace plantearnos cuánto podríamos haber evitado el desenlace, y cuándo dejaría de estar en nuestra mano hacer que exista un buen "final feliz" como en los buenos cuentos infantiles.

En resumen, una obra de la que aún me queda mucho por asimilar, pero que sí o sí ya tengo bien claro que me ha parecido sensacional.




Conclusión

Casa de verano con piscina es una novela breve, de narrativa muy ágil y con mucha carisma, pero que va introduciendo poco a poco una conflictiva en la que no es tan fácil posicionarte y que te hará cuestionarte prácticamente todo lo que creías saber sobre el ser humano y el entorno social en el que nos construimos. 


Con una forma concisa pero muy precisa de contar las cosas, un argumento que va avanzando y cada vez se vuelve más vertiginoso y peligroso, y, sobre todo, unos personajes que te harán plantearte mil y una dudas y te harán desear tanto matarlos como tratar de entenderlos a toda costa, Casa de verano con piscina es una historia que no se deja nada atrás, que formula muy bien sus planteamientos y expone muy bien cada una de las variables que intervienen, hasta que nos encontramos ante un esquema muy complejo, con mucho contenido, y con un desarrollo muy enriquecido en polémica, controversia, y un sin fin de preguntas sin respuesta.


Una obra sencillamente espléndida, extremadamente recomendada, pero con la que hay que ir con cuidado.



PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 5/5
♫ Acción: 4/5
♫ Trama: 4.5/5
♫ Originalidad: 4.5/5
♫ Tensión: 4.75/5
♫ Desenlace: 4.75/5
♫ Prosa: 6/5


VALORACIÓN PERSONAL 11/10!!!!



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