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sábado, 30 de octubre de 2021

Reseña: Noah

 



RESEÑA:
NOAH


Título:  Noah
Autor:  Sebastian Fitzek
Editorial:  Ediciones B
Canción Identificada: 




Sinopsis:

Él no recuerda su propio nombre. No sabe de dónde proviene. No logra recordar cómo llegó a Berlín y cuánto hace que vive en la calle. Los sin techo con que vagabundea por la ciudad lo llaman Noah, porque lleva ese nombre tatuado en la palma de la mano. La búsqueda de sus orígenes se convierte en un desafío para Noah. Para él y para toda la humanidad, porque Noah es el elemento principal de una conspiración que pone en peligro la vida en el planeta y ya se ha cobrado diez mil víctimas. Sin duda, una de las novelas más espectaculares de Sebastian Fitzek.



Opinión:

El suelo que pisamos se ha venido abajo y ni siquiera somos conscientes de ello, lo que es completamente inquietante, porque estamos suspendidos en el aire, a punto de caernos, y no nos atrevemos siquiera a mirar al abismo. 

Miramos arriba, a los lados, a las manos de nuestros cuerpos. Nos miramos las uñas cortadas. Echamos un vistazo a las series de televisión. El cielo de arriba está oscuro y ya no sabemos lo que es mirar más allá de la enorme cantidad de CO2 que pesa sobre nuestras cabezas, como un descomunal ladrillo que en cualquier momento se nos va a caer encima. Rompiéndonos el cráneo. No nos imaginamos la de sangre que saldrá de esa herida, que bañará el verde de la hierba y hará que vuelva a crecer la vida. 


Vamos, traduciendo: nuestra muerte salvaría al planeta, a los animales de él, a las plantas, a la vida marina, a la fauna aérea. Nuestra sangre correría por la tierra, por las montañas, llegando hasta los ríos, mezclándose con el mar. El canto de felicidad de la Tierra sería tal que ninguna sirena hermosa podría imitarlo con tanta belleza. Una de dos: o caemos en la fosa, una caída lenta pero claramente inevitable; o bien ese ladrillo de gases tóxicos, contaminación y crecimiento de la economía descontrolada nos abrirá la cabeza por la mitad. Muerte lenta, o muerte rápida, el parásito morirá sí o sí, pero ¿qué seríamos capaces de llevarnos con nosotros con tal de seguir vivos un día más?


Noah es una novela que tiene una combinación de la leche entre una crítica aplastante a la humanidad y, a su vez, un no parar de acción que se te lleva por delante como si no fueras nada más que un papel arrugado en mitad de una carretera desértica. El fin de la humanidad se acerca, y de menuda manera que lo hace: Noah me ha hecho sentir un miedo atroz hacia lo que está por llegar, y un ansia viva por seguir leyendo cada una de la información nueva que iba desprendiendo, poco a poco, impactando en mí tanto que aún estoy sin palabras. 


Porque voy a ser sincera: estoy escribiendo esto cuando me he atrevido a hacerlo, la cabeza me da mil vueltas, en tres días he acabado una novela que me parece tan completa, tan puramente dinamitica, que creo que voy a reventar de toda la tensión que mi cuerpo ha estado acumulando con la lectura.

Escogí esta novela entre las muchísimas del autor que tenían una gran pintaza, descubrir este escritor me ha hecho sentir un amor casi eufórico por la literatura de nuevo, algo que creía que no volvería a sentir. Vamos, que me he enamorado de una novela que tiene unas dimensiones tan grandes, tan estremecedoras, que aún no salgo de mi asombro. 


Antes de empezar seriamente la reseña, tengo que decir dos cosas: la primera, que me embarqué en esta historia con los ojos bastante vendados, un poco como el propio protagonista, y ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida, porque la trama me ha sorprendido página tras página sin descanso, así que en esta reseña revelaré poco, porque creo que será lo mejor para vosotros; y la segunda cosa es que el profundísimo respeto que le tengo a este escritor es tal que no sé ni cómo expresar el fuerte amor que le he cogido a esta novela suya, una novela que a mi parecer es la más sensacional, la más compleja y trabajada que me he leído en todos los años que llevo como lectora. 

Así que, aunque me va a costar expresar el aprecio que le tengo, iré con la reseña y os iré presentando una historia donde es imposible que alguien quede indiferente:



¿De qué trata?

¡Bueno! Aquí ya me quedo sin palabras, en shock, con escalofríos. Decir de qué trata sería por completo dejaros sin la oportunidad de descubrir los giros demenciales que toma la novela, lo conspirativa que se vuelve, y la de vueltas que da tu cabeza tratando de adivinar los siguientes pasos de cada personaje. Es una novela de dimensiones epiquísimas, eso lo puedo decir, que tiene que tener una planificación y un control tan extremo que no me explico si no cómo el autor se las ha apañado para hilar tantas situaciones con la habilidad del sastre más perfeccionista de todos. 


Noah es una historia muy ambiciosa, que comienza de manera heavy, muy heavy, y que no hace sino mejorar. Porque lo que al inicio parece ser una historia que pone los pelos de punta se convierte en algo tan gigantesco y conspirativo que ya hasta desconfiarás de tus propios pensamientos

Lo que más valoro de un thriller es que te engañe. Sí, lo habéis oído bien, me encanta que una novela juegue conmigo, me haga pensar en lo que no es, me lleve a terrenos pantanosos y me deje con tan pocas pistas que tenga que hacer todo un puzle mental para poder volver a ordenar mis pensamientos. 

Y Noah no solo hace justo eso con una eficacia extrema, es que además es EL MEJOR LIBRO que lo ha conseguido hacer conmigo hasta ahora. 


La historia comienza presentándonos a un personaje inusual, un vagabundo que no recuerda su nombre, ni su pasado, ni de dónde viene o qué hace en pleno metro de Berlín. Lo único que sabemos de él son dos cosas: tiene tatuado el nombre "Noah" en la palma de su mano (y así será como le llamaremos a partir de entonces), y ha recibido un disparo en el hombro, lo cual nos hace pensar que alguien está tras su rastro... alguien que lo quiere ver muerto.


A partir de ahí, Noah es todo un misterio, incluso para sí mismo. Con la mente prácticamente en blanco, se sorprende por la cantidad de información instintiva y lógica que guarda en sí mismo, es capaz de manejarse en el mundo y plantar cara a los enfrentamientos más complejos, pero desconoce cómo ha adquirido estas altas capacidades, o de dónde sale. 

Acompañado de otro vagabundo que también tiene bastante que ocultar (aunque éste lo hará a voluntad), llamado Oscar, piensa en pasar inadvertido hasta tener mejor idea de quién es... Eso es, hasta que se encuentra con un elemento en un periódico que le llama la atención: un cuadro que, de golpe, activa una parte de su cerebro. 

Recuerda esa imagen del periódico. Sabe que está relacionado con ella. Cuando decide dar el primer paso para averiguar la verdad, comprenderá que jamás debería haberlo hecho: no solo él desea saber qué es lo que ha olvidado, sino que hay un grupo de personas que va tras su pista, entre ellos sicarios, que harán todo lo posible por evitar que recuerde... 


Y lo que parece que es una búsqueda personal, se transforma en un enredo de teorías conspirativas a nivel mundial en las que existe un misterioso proyecto que podría poner en peligro la vida de todo el planeta...

Sin más remedio que la huida, pero en una constante persecución por respuestas, Noah se encontrará siendo uno de los eslabones más principales de una conspiración en la cual sobre él pesa la vida y al muerte de la humanidad, todo ello dentro de un marco de una pandemia mundial y en el que juegan sus cartas empresas de enorme poder, multimillonarios, políticos extremistas, genios investigadores, gobiernos enteros, y contratos con los mejores sicarios de las naciones que no pararán hasta conseguir lo que se proponen...



Una trama complejísima, con muchísimo detalle, con juego de voces, de cambios de narrativa, muchísimos giros en la trama, y un desenlace que simplemente te deja sin aire en los pulmones

Tengo que reconocer que la verdadera joya de este libro es la temática, la de indecisión que te deja
Expone a los buenos, a los malos, y te hace dudar del rol de cada uno
Y, además, lo sitúa en un entorno actual, una problemática que directamente va ligada con nuestro propio mundo, y que nos concierne a todos. La muerte lenta o rápida de la que antes hablaba, el exterminio de la humanidad, casi lo he sentido como algo así como un alivio, saber que ciertos planes de erradicación rápida podrían hacer que se viviera mejor durante muchos, muchos siglos más... Aunque a la larga, algo me dice que el ser humano volvería a sus mismas andadas. 


Pero como es difícil entender lo que digo sin leer el libro, tengo que añadir que la temática de la historia (la posible extinción de la humanidad y sus ventajas y códigos éticos) va envuelta en una trama sublime, una trama que es coherente, precisa, tan aguda y afilada como el más letal de los cuchillos, que desgarra la historia en un sin fin de borboteos de sangre, de llamadas de auxilio, de trepidante acción y tantísimo misterio que mi cabeza estaba quemada de tantas teorías, pese a que yo jamás me he sentido más emocionada leyendo una novela. 

Y es que Noah atrapa, atrapa en sus redes desde el primer momento, porque tiene todo lo frenético de la mejor película de acción en las que puedas pensar, y todos los grandísimos debates morales que solo las mejores novelas saben sacar. 

Noah se asienta en una realidad cenicienta, una realidad idéntica a la nuestra, donde la problemática que surge, realmente, no soy capaz de negar que no pueda surgir en la vida real (o que ya haya surgido, quién sabe). 

Los personajes, el marco de la historia, el contexto y hasta las bases científicas de la novela están perfectamente cimentadas, dando una estructura increíblemente sólida a una trama que sin duda necesitaba esta organización previa, pues, gracias a estas bases, se posiciona un argumento lleno de giros en la historia, de revelaciones, de golpes contundentes y cambios de perspectiva radicales. 


De tal forma, creo que el desenlace ha sido de los mejores que me he encontrado jamás, porque no tenía ni idea de cómo iba a acabar la historia hasta prácticamente el último capítulo, y eso me ha llevado a seguir con total tensión hasta la última frase final. 

La sensación final que deja es, así mismo, muy, muy satisfactoria, creo que el desenlace cierra por completo todos los puntos sueltos, ata muy bien los cabos, y el mensaje que deja es muy claro, muy firme, el progreso de la historia es sumamente notable y me ha parecido que la obra consigue una de las cosas más complicadas en los libros, que es hacerte sentir las cosas con tremenda intensidad, hacer que estés pendiente de la novela como si formaras parte de ella, sin perder detalle alguno. 

Absolutamente imprescindible, ¿qué otra cosa voy a decir si no?




Unos personajes decididos, llenos de entresijos, con muchísimos detalles y unas voces realistas y completamente idóneas para la novela, activos y preparados, perfectos para el no parar de acción de la historia

Hay muchos personajes en esta novela, la mayoría de ellos acaban relacionándose entre sí de manera directa (un par, en cambio, se muestran un poco más desligados de la acción central, pero también repercuten en la obra). 

Lo mejor de todo es la grandísima variedad de ellos que hay. 

Puede haber desde hombres asesinos a sueldo letales y capaces de matar con un rango de distancia elevadísimo, hasta una reportera que va a ser madre y se enfrenta a la posibilidad de que lo mejor de todo sea abortar a su hijo. 
También se presenta una mujer, madre de dos niños, en un entorno de pobreza y de opresión social, que trata de sacar adelante a su familia al mismo tiempo que combate por mantener lo poco que le queda de orgullo. 
Así mismo, nos encontramos a diversos vagabundos con intenciones complejas, desde Oscar, que dice poco de su pasado y probablemente esté escondiendo algo, hasta Patricia, una mujer que aparece poco en la historia pero que confía a Noah su bien más preciado. 
Para que os hagáis una idea, otro personaje que tiene mucha importancia, sobre todo al inicio de la novela, es un cachorro de perro que parece padecer alguna enfermedad, o posiblemente esté en estado de shock, y que enternece por completo y hace ver la parte más dulce del protagonista, Noah. 

Hay mujeres líderes de grupos extremistas, guardias de seguridad contratados para matar a quien sus superiores deseen, ricachones que despilfarran su dinero oyendo cómo un hombre astuto y cruel los insulta hasta la saciedad, científicos y sujetos de laboratorio... y lo mejor de todo, es cómo al final, muchos de estos personajes, que a veces hasta al inicio están enfrentados entre sí, acaban por tener que fiarse los unos de los otros, y establecer alianzas que pueden peligrar su vida.


Realmente, hay mucho que decir de los personajes, porque sus relaciones son muy complejas, hay mucha desconfianza, pero también aprenden mucho con los que están, las alianzas surgen por necesidad y es muy interesante verles interactuar entre ellos, dudar de los otros, engañarse a sí mismos y tratar de entender qué intenciones tienen sus nuevos compañeros. 

Hay mucha tensión en el relato, no solo de constantes tiroteos y asesinatos, sino también de esa desconfianza hacia quién te has aliado, o, incluso, quién narices eres tú mismo y por qué todo parece girar en torno a ti... (ahora, hablando de Noah).

En cualquier caso, creo que es interesantísimo conocer a estos personajes porque cada uno aporta mucho a la historia


Por ejemplo, la reportera, Celine, no ha sido ni un solo cero a la izquierda, es cierto que no es una mujer que impone tanto como por ejemplo Amber, la cual me pareció sublime y muy carismática, pero Celine tiene otros atributos que la hacen única, y es que, pese a ser una ciudadana normal, se ve metida en todo este problema y saca de ella unas fuerzas extraordinarias para abordar los conflictos, desde el ingenio, los juegos de astucia, las preguntas más acertadas e, incluso, cierta violencia que surge de ella cuando más desesperada está. 
Celine es una mujer con muchos principios, con las ideas claras, que está bien comprender que no es tan resistente como los otros, ya que se derrumba con más facilidad (por eso de que es una ciudadana más normal), pero precisamente ahí está su encanto, que es real, vulnerable, pero lucha por salir adelante en algo que se le ha ido por completo de las manos.


En cuanto a Noah, me ha parecido un personaje alucinante, porque saca muchas partes de él, tanto un cuidado extremo y máxima preocupación por la salud del cachorro a su cuidado, como también una frialdad y brutalidad inquietantes a la hora de cobrarse víctimas (su destreza con el asesinato es muy importante para ver quién es él en realidad). 
Además, el hecho de que Noah fuera un misterio incluso para sí mismo ha supuesto todo un juego de adivinanzas, y ver sus esfuerzos por tratar de identificarse y de darse a sí mismo una identidad me han parecido muy conseguidos, interesantísimos, y además supone un tipo complicado de intriga: naturaleza versus crianza, y, además, ¿qué domina más, las memorias soterradas, los instintos básicos que sigues teniendo de tu anterior pasado, los genes de los que no puedes huir, o tu fuerza de voluntad ante una pérdida de memoria para autodenominarte? ¿Hasta qué punto el ser humano puede cambiar radicalmente con una pérdida de memoria? Pero, así mismo, ¿hasta qué punto no podemos huir de lo que antes fuimos?


Hay otros grandísimos personajes, Oscar me parece lo más de lo más, es avispado, divertidísimo, asustadizo y con mucho orgullo interno (o, al menos, eso quiere aparentar), también es un paranoico, está un poco mal de la cabeza, pero es una persona entrañable a la que he cogido un cariño inmenso, además de que es la clase de "comfort character" que mejor me ha hecho sentir ante la incertidumbre del relato.


Y finalmente, creo que personajes como Altmann, eficaz con su trabajo pero también con un sentido del humor oscuro y bastante interesante; y Zaphire, que creo que es, junto con Noah, el engranaje más importante de la historia, además de que posee un encanto y una carisma absorbentes, simplemente son esenciales en esta novela, añaden muchísimo y, lo que es más, son completamente únicos, con voces fuertes, con muchas agallas y arrojo, y una mentalidad, una manera de analizar las situaciones, que me dejó helada. 


Sinceramente, no se puede pedir más de los personajes, no solo tienen un desarrollo brutal (todos y cada uno de ellos), sino que es que además son necesarios en la historia, sus conversaciones, sus relaciones entre sí, sus perfiles y su forma de operar son los que mueven los hilos de la novela, los que hacen avanzar la trama, y crean una obra que, en su totalidad, es tan seductora que no le quitas el ojo de encima hasta su más última palabra.



Una prosa engañosa, llena de giros en la trama, de recovecos y muchísimo misterio, con una grandísima habilidad a la hora de presentar situaciones, plagada de tensión, angustia, y muchísimos enigmas: digno para que la cabeza esté a punto de reventarte de teorías

Suelo finalizar hablando de la prosa, y es que yo diría que es el culmen del libro, el peso central de toda la historia. 

La prosa consigue justo hacer que este libro parezca una película, o incluso más, porque lo vives en tus propias carnes, cada detalle, cada emoción, cada acción y cada disparo. 
Los truenos que son las balas surcando el aire y golpeando los cuerpos de sus víctimas se sienten reverberar en nuestros cuerpos, cada miedo de los personajes parece estar en nuestra piel y en nuestro sudor, los pensamientos de ellos nos llegan altos y claros, con muchísimo énfasis, y la temática del libro en sí misma llega a calar tanto en el lector que ni con tiempo pasado tras la lectura abandona.


Y es que tengo que decir que si hay algo que me gusta incluso más que un escritor que te engaña con su estilo literario, es uno que, además, presenta una propia tesis, una idea muy constante e increíblemente llamativa, en la historia. 

Es decir, que Fitzek no se contenta con revelarnos una historia llenísima de tensión, acción y frenesí, también aporta un peso importantísimo a la hora de hacernos considerar qué es o no es lo correcto, qué debería haber sucedido, qué queremos que suceda. 

El debate interno que mantiene el autor, y que se ve en cada uno de los personajes de esta obra, consigue repercutir directamente en el lector, es algo que atrae, que me ha dejado con muchas incertezas, con muchos miedos, porque es algo físico, real, que está sucediendo delante de nuestras narices, y a lo que el autor le pone un papel muy importante: si pudiéramos salvar a la humanidad de las siguientes generaciones, aun a costa del sufrimiento breve pero intenso de la generación actual, ¿lo haríamos? 

¿Hasta qué punto el ser humano se preocupa por el futuro de su propio planeta? 

Ese "vive cada día como si fuera el último"... ¿no está haciendo que nos encaminemos todos a una muerte segura y atrozmente dolorosa?


Sebastian Fitzek cuenta una historia poderosísima, una historia donde cada parte del mundo tiene un lugar importante en ella, pero es que además las cosas que nos plantea, los "malos" que nos presenta, nos hacen cuestionarnos hasta qué punto necesitaría el mundo esa muerte masiva inconcebible que muchos otros personajes quieren evitar... 

Es un tema muy, muy complicado, sobre todo porque Fitzek lo presenta con una habilidad sorprendente, persuasiva, interesada, pone empeño, repite las cosas pero dándoles otro valor según el momento de la historia, y, en todo momento, parece querer cuestionarnos: esto es lo que está sucediendo, pero ¿qué es lo que quieres hacer tú al respecto?


La novela es atractiva por muchísimas más razones. Lo cierto es que creo que es la primera vez que me encuentro un libro tan lleno de acción, no había descanso, todo parecía descontrolarse (pese a que el autor manejaba perfectamente cada detalle de la trama a su propia disposición). 

Las emociones del libro eran intensísimas, brutas, como recién salidas de nosotros mismos, creo que Fitzek consigue ser muy directo con sus intenciones (al mismo tiempo que añade más y más preguntas que resolver en cuanto a la historia), pero también engaña de una manera muy, muy persuasiva, jugando con la interpretación del lector y añadiendo pistas falsas, o contenido no del todo verdadero

Entre tiroteos y persecuciones, comparte ciertos pensamientos diferentes sobre la temática tan puesta en nuestra realidad que desea trabajar, aporta muchísimos datos, añade sectas y grupos experimentales curiosísimos que nos dejarán muy enganchados a la lectura, y, además, todo esto lo hace con un gran juego en la narrativa, cambia de perspectiva, de forma de narrar los acontecimientos, y sabe perfectamente obscurecer los datos para que sea difícil que sepamos la verdad (aun cuando ésta esté justo delante de nosotros).


Finalmente, me gustaría añadir que la manera que tiene este escritor de cambiar drásticamente los acontecimientos, con unos giros en la trama y unas revelaciones que congelan la sangre de las venas, me parece una manera chocante, combativa y sobre todo perfectamente profesional de hacernos ver que hemos pasado cosas por alto, o que la realidad ante nosotros es mucho más compleja de lo que parece. 

Cuando todo va cobrando sentido (aunque, eso sí, las revelaciones estarán hasta la mismísima última página), hay nuevas situaciones peliagudas que nos harán considerar qué es lo correcto una vez más, sobre todo teniendo en cuenta el fortísimo aprecio que se coge a los personajes centrales, y las muertes que llegan, las pérdidas, la sangre y los terrores, sencillamente inundarán de muchas tomas de decisiones y situaciones de vida o muerte una novela que es completamente sensacional.


Me he quedado sin palabras, dejémoslo ahí, porque Fitzek tiene muchísima destreza para tirar con una trama vertiginosa en la que no hay descanso, y el núcleo de todas estas conspiraciones y persuasiones políticas y militares (incluso científicas y éticas), sencillamente está tan bien conseguido que aún me sigo planteando muchas de las inquietudes que abarca el autor con esta grandísima obra.

Y aquí ya me callo, para que lo descubráis por vosotros mismos: Noah sorprenderá pienses lo que pienses, aunque creas entender qué va a pasar... Si deseas una novela petadísima de tensión, misterio y muchísima acción, plagada de interrogatorios, cuestiones sociales y morales, y un sin fin de traiciones, puñaladas por la espalda, y no saber en quién confiar, esta es definitivamente una novela que amarás. 

Recomendadísima, por supuesto, ¡de las mejores lecturas de toda mi vida!



Conclusión

En conclusión, hablar de Noah es complejo, muy complejo, porque me ha parecido la obra más completa y llena de detalle que he leído jamás.

 
Una historia de conspiraciones intergubernamentales, de misiones por salvar al mundo, de experimentos clandestinos, de pandemias mundiales, de manipulación de los medios, de engaños, injusticias, búsqueda de respuestas... Noah tiene un manejo bárbaro de cada uno de los muchísimos elementos que conforman una obra que es pura dinamita, un no parar de acción, una tensión constante, que, además, tiene como culmen un desenlace apoteósico que te hará estar al borde de un ataque de nervios (pero menudo final más satisfactorio, ha sido increíble).

Unos personajes centrales redondísimos, muchísimo juego de manipulación, destreza y caos en los enfrentamientos a mano armada, secuestros, tiroteos, emboscadas, cámaras acorazadas... Qué decir, me parece que Noah es un subidón de adrenalina alucinante, para amantes de la tensión y la trepidación, que sencillamente cala en el lector, con un peso muy heavy, lleno de cuestiones morales y éticas. 


Menuda novelaza, os aseguro que ha sido de las mejores obras que me he encontrado en toda mi vida. ¡¡¡RECOMENDADÍSIMA!!!



PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 5/5
♫ Acción: 6/5
♫ Trama: 6/5
♫ Originalidad: 6/5
♫ Tensión: 6/5
♫ Desenlace: 6/5
♫ Prosa: 5/5


VALORACIÓN PERSONAL 11/10!!!!



Más reseñas aquí en el blog La Llanura de los Mil Mundos: http://lallanuradelosmilmundos.blogspot.com/




martes, 26 de octubre de 2021

Reseña: La Virgen de los sicarios

 



RESEÑA:
LA VIRGEN DE LOS SICARIOS



Título:  La Virgen de los sicarios
Autor:  Fernando Vallejo
Editorial:  Penguin Random House
Canción Identificada: 




Sinopsis:


En Medellín, una de las ciudades más violentas de la tierra, un Ángel Exterminador recorre las calles 'limpiándolas' de una buena parte de sus habitantes, y librando, de paso, al narrador de lo que parece molestarlo más: el prójimo. Alexis, el ángel, es un chiquillo de las barriadas, un 'sicario' o asesino a sueldo, sin padre y sin ley. Poseído por el misticismo de la destrucción, su vida avanza sobre charcos de sangre. Y en tanto las iglesias, mudos testimonios de una religiosidad antigua, se vacían de fieles, la morgue se llena de cadáveres.
Fernando Vallejo es escritor, cineasta y biólogo colombiano nacido en Medellín y radicado en México, donde ha filmado tres películas y escrito la totalidad de sus libros.



Opinión:

Las dos moscas de mi cuarto están dando una, dos, tres vueltas, hasta volver a situarse junto a la ventana. Rociadas por la luz del sol de la tarde. A veces se frotan las patas, otras veces simplemente se quedan quietas, paradas, como muertas


Me sorprende lo excitadas que se vuelven, como enjambres de abejas furiosas, cuando se encuentran ante un cadáver. Casi como si algo se hubiera activado en ellas, un mecanismo que las hace dirigirse hacia la mismísima boca de la muerte, la caverna de la sangre. 
Claramente, es el hedor lo que las atrae, un hedor que dudo mucho que pueda diferenciarse del que mismamente nos atrae a los humanos. En los accidentes, volvemos la cabeza para mirar al muerto, para asegurarnos de que él está fuera de este mundo, y que nosotros seguimos en él... un día más, al menos. Corroborar la insignificancia de unos y el poder de otros, cuando, en el fondo, todos claramente hemos perdido el control sobre nuestras vidas... si es que alguna vez lo hemos tenido.


“…cuando la humanidad se sienta en sus culos ante un televisor a ver veintidós adultos infantiles dándole patadas a un balón no hay esperanzas…”


En las calles de Medellín de hace unos años, había una habituación sorprendente a esta clase de fenómenos: las moscas volaban en masa de un cadáver a otro, como nubes de polvo, y los chavales en sus motocicletas, cuyas ametralladoras eran mucho más grandes que ellos mismos, iban también a rendir su propio homenaje a la muerte, a traerle un sacrificio humano. 


Sé que es una forma extraña de empezar la reseña, pero, para un libro tan breve, es sorprendente lo mucho que me ha impactado. La muerte se relata casi como una sucesión de los acontecimientos diarios: te despiertas, te tomas un café, y, mientras caminas por la calle con la boca llena del bollo que has comprado, bordeas el cadáver que hay sobre los adoquines, ese cadáver antinatural que ha sido acribillado a tiros. Daily routine.

Me parece que la sinopsis del libro habla muy bien de todo esto, de un "resquebrajamiento de una sociedad que ha cortado con sus valores y su pasado", una herida de bala que entró en Colombia, una Colombia que ya de por sí sangraba a borbotones, y pareció sacar cada una de sus nociones de bondad. Porque la bondad podría decirse que es un constructo humano, y estas cosas, como los edificios bombardeados por los atentados, se caen enseguida en cuando cunde el pánico. Como piezas de dominó. 

“Los fundadores, ya se sabe, eran campesinos: gentecita humilde que traía del campo sus costumbres, como rezar el rosario, beber aguardiente, robarle al vecino y matarse por chichiguas con el prójimo en peleas a machete. ¿Qué podía nacer de semejante esplendor humano? Más. Y más y más y más.”


Colombia ya lucía un traje sangriento antes de que falleciera el mayor capo del narcotráfico de posiblemente toda la historia, es cierto, pero, cuando esta muerte llegó (una muerte confusa y, además, explicada con muy poco detalle), existió algo así como un desagüe enorme en el país, de pronto el dinero se colaba por las ranuras y desaparecía, la policía que iba por las calles era igual de cruel que a los que perseguían, el gobierno parecía encogerse de hombros mientras fumaban puros de gran calidad, y los chiquillos que hasta entonces habían estado a manos de Pablo Escobar, estos chiquillos que mataban por dinero, hacían recados y siempre se llevaban unas cantidades muy grandes de beneficios (eso es, beneficios monetarios), acabaron en el paro.


Esta es la idea que me rondó por la cabeza al leer la sinopsis del libro: sicarios en paro. ¿Cómo de mofoso era eso? Casi parecía un chiste cruel, uno de estos chistes tan oscuros y turbios que ya no sabes ni siquiera si de veras son bromas. 


Pero Fernando Vallejo sabe soltar bilis por la boca, eso es, hablarnos sin problemas sobre el mal de la sociedad. Lo que suelta es lo que es, no añade nada inventado; Colombia estaba al borde del colapso y los sicarios iban dando tumbos por las calles sin misión o sentido en la vida. 

Y, entre tanto, esta historia cuenta una parte de la vida de un álter ego nuevo de Vallejo, que no es otro sino un tal Fernando, ya mayor y con el corazón un tanto dolorido, que acaba por enamorarse de uno de estos jóvenes y letales sicarios. 


Y lo que sucede entonces, que lleva la insignia de muerte, es una historia que trata sobre precisamente colapsos, colapsos mentales, sentimentales, y mucho más desestructurados, como el de un mundo que te cobra por la taza de café que has bebido pero parece hacer oídos sordos a los estremecedores tiroteos de la calle de al lado. 

“A Dios, como al doctor Frankenstein su monstruo, el hombre se le fue de las manos.”


Vallejo, que creo que se nota que es conocedor de que el mal no lleva el nombre de Satán sino de Homo Sapiens, decide proponer una nueva Virgen que se apiade del alma de los indefensos... del alma de los indefensos asesinos, eso es. La Virgen de los sicarios.



¿De qué trata?

Quizá la historia ya estaba "colapsada" mucho antes de que se empezara a leer. Quizá los vivos de la historia ya estaban muertos antes de caer acribillados en las calles de Medellín. Quizá Vallejo ya tenía claro que iba a escribir una historia sin moral y con mucho sufrimiento, mucho antes de ponerse manos a la obra. 

“El que ayuda a la pobreza la perpetua. Porque ¿cuál es la ley de este mundo sino que de una pareja de pobres nazcan cinco o diez?”


Por eso fue tan breve, porque, de ser más larga, habría sido insoportable. No es que sea atroz, pero 130 paginitas han dado sorprendentemente para muchísima angustia, una angustia que, además, es muy clara con lo que quiere decir, es más, clarísima. 

Quizá por eso La Virgen de los sicarios es una obra tan polémica... porque la gente está en el acierto cuando dicen que Vallejo prácticamente dispara a ciegas a todo lo que se mueve. Golpea con fuerza contra cualquier cosa viva en este mundo. Que si los ricos, idiotas por ser ricos; y los pobres, bueno, también idiotas por ser pobres. Y luego la larga sarta de información y descaro que nos lanza sobre la Iglesia y la religión también da para sentirse muy ofendido, en el caso de que seas creyente. 
Muchos dirán que este libro es una ofensa, un maltrato, a la fe. 
Sí, lo es, pero no solo a la fe divina, este libro maltrata cada fe que pueda tener el ser humano, hasta nuestra pequeña y mísera confianza de que llegarán tiempos mejores que nunca están llegando. 

“…la fugacidad de la vida humana a mi no me inquieta; me inquieta la fugacidad de la muerte: esta prisa que tienen aquí para olvidar. El muerto más importante lo borra el siguiente partido de fútbol…”


Vallejo es... ¿realista? ¿O en realidad está cegado por la rabia y la ira? No sabría decir. Porque los que han visto mucho mundo, cuanto más saben, más ciegos están, porque más los domina la desesperación y el odio por lo que conocen. O eso creo yo, al menos. Cuanto más sabes del ser humano, más asco te dará. 

Fernando Vallejo ni siquiera trata de ocultar su subjetividad, es más, la riqueza de este libro es que es completamente subjetivo, es decir, habla de sentimientos, de sensaciones de traición, de mucho dolor, de algo personal, humano, algo que no podría evaluar una máquina tan bien como lo hace Vallejo. 

El escritor nos habla de su experiencia... de lo que ha visto y ha decidido que no quiere volver a ver. Pero también nos hace comprender que existe una belleza significativa en el alma de desprecio del ser humano... el amor, bueno, el amor con todas sus letras, con sus idas y venidas, con sus nacimientos y sus muertes, el amor entre un viejo y un chavalín, que debería estar prohibido, pero en la historia que se cuenta, la historia del derrumbamiento de Medellín, no es más que una cifra que se añade a toda la larga lista de pecados que tiene esa tierra. Y que tienen, en realidad, todas las tierras que podamos pisar en el planeta. 


Entenderéis que estoy siendo muy ambigua por una sencilla razón: 130 paginitas de nada. La historia se lee con la misma rapidez con la que uno puede encender un cigarrillo y fumárselo. 
Igual que el cigarrillo pudre los pulmones, este libro pudre una pequeña parte de ti, una parte que tiene miedo, que no quiere creer lo que lee. 

Sí, La Virgen de los sicarios es una historia fuerte, es una historias gloriosa también, que trata sobre un amor febril y enfermizo, el amor de los que saben que les queda poco tiempo de vida. 

Trata de un único pasaje, de muy pocos días en realidad, de la vida de Fernando, un hombre que regresa a su pueblo natal en la peor época posible, acompañado de un chico que conoció en un lugar del que es mejor no hablar (pero que os podéis hacer una idea de cuál será), y dejando un rastro de muerte a su paso... ese chico tan joven, de ojos tan verdes tan verdes, es un experto matando.

“La humanidad necesita para vivir mitos y mentiras. Si uno ve la verdad escueta se pega un tiro.”


La historia tiene continuidad, pero muy escasa, la trama apenas se detecta, parece, más bien, un pasaje suelto de un libro de relatos, o el típico diario lleno de polvo que te encontrarías en una casa abandonada. Un diario que es súper interesante de leer, pero que te estremece por completo. El diario de un superviviente que está de luto, de luto por su mundo, de luto por su pueblo. La mayor aventura de su vida es breve, muy breve. Y, como todas las aventuras que transcurren en el Medellín de entonces, acaba también en muerte.

“Creemos que existimos pero no, somos un espejismo de la nada, un sueño de basuco”



Una trama un tanto invisible, sin propósito, cuya intención única es contar una sucesión de escenas de un periodo concreto de la vida del protagonista; leyéndose éstas con una rapidez bárbara, casi delirante, que atrae como moscas

Como he comentado, la trama brilla por su ausencia. No os esperéis que tenga aventura, énfasis, o propósito, es decir, no os esperéis que sucedan las cosas por algo mayor... Todo lo que ocurre, lo hace en el contexto de una vida que a veces quita y otras veces da, que lo hace de manera aleatoria, además, un sinsentido absoluto. 


He tenido la sensación de que, sin mucha planificación, Fernando Vallejo se puso a escribir y ya no paró hasta haber acabado esta obra. He tenido la sensación de que era imposible que esta novela estuviera concretada y cuadriculada al milímetro, o así se siente leyéndola, porque hay muchísima fluidez, muchísima naturalidad, como si el protagonista nos estuviera contando las cosas en una conversación cara a cara con nosotros. 

“Sólo Dios sabrá; él que es culpable de estas infamias: Él, con mayúscula, con la mayúscula que se suele usar para el ser más monstruoso y cobarde, que mata y atropella por mano ajena, por la mano del hombre, su juguete, su sicario.”


De tal manera, el lenguaje no es nada complejo, es sencillo, bastante sencillo, coloquial y descarado, escueto cuando necesita serlo, con pocas reflexiones pero, de vez en cuando, unos análisis breves de las situaciones que ponen la carne de gallina. 


La trama es aún más sencilla y básica que la prosa, porque es activa, rápida, dinámica, incluso frenética, pero en el fondo no cuenta nada con progresión, sino sencillamente un suceso deshilado del resto del mundo, y embargado con un sentimiento muy fuerte, muy intenso, con el que el protagonista nos cuenta su dolor y también su historia de supervivencia. 


Otra cosa a aclarar es que es mejor no coger aprecio de los personajes. 

En primer lugar, porque son todos un poco malnacidos, en el mejor sentido de la palabra, son gente que no tiene sentido del deber, de la justicia y de la bondad, que no saben de moralidad o de ética, que les trae sin cuidado la vida de los demás, y que están tan acostumbrados a la muerte que no la temen y la enfrentan con gran voluntad. 

Pero en segundo lugar, es mejor no cogerles aprecio porque... bueno, porque, en el fondo, sí que se les tiene cariño. El cariño que se tiene, al menos, a quien sabes que no tiene del todo la culpa de lo que ha hecho, al que tan solo intenta sobrevivir un día más. 

Los personajes ni siquiera reflexionan sobre la gente a la que matan. La matan y ya está, no hay más. 
La vida sigue, se siguen comprando casetes de música, o haciendo el amor en camas desgastadas. 

“Tenemos los ojos cansados de tanto ver, y los oídos de tanto oír, y el corazón de tanto odiar.”


El protagonista es un viejo misógino y posiblemente pederasta. Y qué más da, parece querer decirnos Vallejo: todos en Medellín están tan sucios que lo mejor será que veas qué puedes aprender de los personajes, más que rechazarlos y ya está. 
Porque no son héroes, ni mucho menos, pero sí que tienen historias que contar, aprendizajes que les ha enseñado una vida muy dura, formas estoicas de soportar la verdad sobre ellos, que es que son asesinos, que se enamoran de asesinos, y que morirán por asesinos. Ninguna muerte será tranquila en Medellín. 


Ahora bien, se aprende un montón con ellos, porque no solo tienen su aquél, no solo resultan cercanos, familiares, tan humanos que te sorprendes de todo el mal que causan, es que también son personajes que son tan realistas que parecen salir de las páginas del libro, no son unos eruditos de la leche, ni unos ingeniosos artistas, ni nada con lo que muchas veces se trata de decorar a los personajes de las novelas. Son gente que tiene sus gustos y preferencias, pero que en el fondo no destacarían entre la muchedumbre. Eso es, hasta que, en mitad de la calle, pegan un tiro a alguien en la frente.


Y se mueven sin más por el mundo. Casi sin parpadear, sin considerar lo que han hecho. El ser humano se reduce a lo más básico cuando está en peligro. Y eso es muy interesante de ver en todo esto: que no es que sean malos, es que son gente harta de vivir entre guerras y atracos, gente que decide tomar las riendas de su propio destino... 

La elección de vivir en el Medellín de la época tras la muerte de Pablo Escobar se convierte en la elección de matar a tu paso al que se interponga entre tú y tu camino. Si eliges vivir, eliges matar, tan sencillo como esto. Los personajes ni se lo plantean, pero el lector sí lo hace: ¿somos morales hasta que nos damos cuenta de que, para sobrevivir, tenemos que dejar de serlo?


“Nada funciona aquí. Ni la ley del talión ni la ley de Cristo. La primera, porque el estado ni la aplica ni la deja aplicar: ni raja ni presta el hacha como mi difunta mamá. La segunda porque es intrínsecamente perversa. Cristo es el gran introductor de la impunidad y el desorden en el mundo. Cuando tú vuelves a Colombia la otra mejilla, de un segundo trancazo te acaban de desprender la retina. Y una vez que no ves, te cascan de una puñalada en el corazón.”



Una prosa natural, desenvuelta, carismática y muy dispuesta a la crítica, al descaro, al atrevimiento y a la rabia: la prosa que más se merece esta breve historia

He apreciado muchísimo que Vallejo supiera decir lo máximo posible con el menor número de palabras posible, aunque también he echado mucho en falta que existiera una trama más allá de un relato tal cual, me hubiera gustado una extensión mayor, conocer a los personajes más, poder llorar las muertes con una sensación de mayor calidez. 

Pero si todo lo que pido aquí se cumpliera, este libro dejaría de tener su encanto, porque el carisma de esta novela existe debido a la brutalidad con la que cuenta las cosas, de una manera rápida, escueta, y muy natural, puesta al grano y con mucho ingenio, hasta podría decirse que las páginas rezuman de desenvoltura y facilidad. 


Y eso choca, choca de veras. Se muere la gente a tus pies y parece que todos cantan la misma frasecilla de "la vida sigue", con un estoicismo bárbaro, casi hiriente. 

Ha habido un personaje que murió y al que lloré un montón la pérdida, me sorprendí a mí misma de luto cuando apenas le había conocido por menos de cien páginas, pero es que Vallejo tiene una monstruosa y maravillosa habilidad para hacer que sientas las cosas con mucha intensidad, con muchísima cercanía, debido a su prosa tan realista y suelta, una prosa comunicativa que parece que ha traspasado al papel una narrativa que te cuenta un hombre en el metro a las tantas de la madrugada. Es decir, con la confidencialidad y la confianza de la noche más oscura y siniestra.

“Les evitaría el final de los de la moto por evidente, pero no, que sufran: se chocaron contra un carro que venía a toda "in the right direction", y acabaron en el tejado del susodicho. De ahí, del techo, de la capota, los tuvo que bajar el agente de la fiscalía que vino a realizar el levantamiento de los cadáveres. ¿Se imaginan un "levantamiento" bajando? Así andamos de mal.”


Si eso, lo único negativo que puedo decir, tras terminar el libro, es que "sabía a poco", se quedaba muy breve, muy simple, le faltaba mucha más profundidad o contundencia, pero quizá entonces el libro habría perdido todo su encanto, no sabría decir. 

Anticipar las muertes de algunos personajes también ha hecho que el dolor se intensificara más, que me costara saber si debía tenerles aprecio o respeto o no, pero en general me he quedado con una muy buena sensación, el libro es ligerísimo, muy rápido de leer, sencillo y de escasas palabras, ácido y amargo como el peor de los limones, pero cargado de mucho significado, razón para que haya conseguido estar encantada tras terminar la lectura.

“Uno tras otro "sacrificados", según rezaban sus lápidas pero sin decir por qué causa, por la blanca causa de la coca.”



Conclusión

En conclusión, La Virgen de los sicarios me ha parecido un libro muy intenso, con muchas emociones, con mucha carga de crítica, agresivo hacia todo y todos, sin reparar en daños, y con una honestidad tan tremenda que hasta daba miedo. 


La Virgen de los sicarios se atreve a hacer frente a cada aspecto de nuestro mundo, tanto el de las sociedades al borde del colapso como de las grandes zonas de riqueza sustancial. 
Critica a los políticos, a los religiosos, a los optimistas, también a los pesimistas, a los que andan por la calle o a los que se quedan en sus casas, a los que matan y a los que no lo hacen, a los que aman y a los que no. 

La Virgen de los sicarios básicamente decide arrollar con todo, dejar claro que el desprecio es un arma de doble filo y que el asesinato, ahí para algunos tan gran solución, acaba por repercutir directamente en lo que más amas.


La Virgen de los sicarios es un libro muy completo, si bien no tiene una trama compleja o difícil, y su brevísima extensión permite que se lea de la noche a la mañana, toda de seguido, con una rapidez impresionante y, además, en mi caso, yo he estado atenta a cada palabra. No es una lectura compleja, pero sí que se necesita buen estómago para encararla, la perspectiva de la historia es desesperada y rabiosa, hay brutalidad y muerte, y el propósito de todo este dolor no es otro sino el flujo constante de una vida problemática. 


En resumen, La Virgen de los sicarios me ha parecido un libro fantástico para leer de una sola sentada, que podría haberse extendido algo más, pero que conviene que sea así de breve, pues las emociones han sido más fuertes, el mensaje más claro, y lo he disfrutado de principio a final. 

Muy recomendado, pero no para todo el mundo. Una lectura sensacional.


PUNTUACIÓN

♫ Personajes: 4/5
♫ Acción: 4.75/5
♫ Trama: 3.75/5
♫ Originalidad: 4/5
♫ Tensión: 3.75/5
♫ Desenlace: 3.5/5
♫ Prosa: 4/5


VALORACIÓN PERSONAL 9/10



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